Hace una semana tuve el dolor más grande que una persona puede experimentar en su vida. Hace una semana falleció mi padre, quien fue el que me enseñó el amor hacia los animales, quien trajo unos pequeños gatitos cuando yo era una niña, desde allí aprendí que la vida humana es tan frágil como la vida del animal, pues todos somos animales y sentimos.

Hoy, en estas líneas no informo sobre los derechos de los animales, pero sí sobre el amor del cual aprendes a tenerles, ese amor que también afecta a nuestras mascotas al no ver más a las personas con quienes vivían, pues ellos también sienten y perciben esa pérdida.

Yo tengo dos animales -mis hijos, Dylan y Romy- quienes han perdido a su abuelo, el cual les daba amor desde su llegada a su casa, en especial mi hijo mayor de casi 13 años, quien evidencia su tristeza y que lo demuestra con un comportamiento atípico y desorientación.

Mi padre no solo fue un abnegado esposo, excelente abuelo y el mejor padre del mundo, sino que amaba a los animales, mis hijos eran tratados como nietos; es pues, en esta semblanza que mediante este articulo quiero dedicar a mi padre un pequeño tributo, pues la tristeza que deja su ausencia es indescriptible, por ello es que relato en este día todo lo bueno que él me enseñó en la vida, como la humildad, el amor, el agradecimiento y sobre todo sus sabios consejos. Nadie está preparado para una pérdida de esta naturaleza, por tanto, solo nos queda esperar el consuelo de Dios para seguir adelante, aunque lo veamos como una cima a la cual nunca vamos a llegar.

Papito, tú que te sentías muy feliz que yo escriba en esta casa editora, que nunca dejabas de leer un articulo mío y coleccionabas semana a semana mis ediciones, quiero y le pido a Dios que sigas desde arriba estando feliz y ahora en paz, cuidando de tu familia que tanto te extraña y que no acepta tu partida, y que sigas viendo mi trabajo dedicado a los animales pues sus vidas son tan importantes como las nuestras.

Adiciono a esta semblanza, la exhortación al amor y a los cuidados que les debemos dar a nuestras mascotas cuando ya no está físicamente un familiar, ya que en esta pandemia estamos teniendo muchas pérdidas humanas, mucha tristeza, nunca olvidemos que todos tenemos sentimientos y que todos vamos a llegar a esa etapa de ya no habitar la tierra, lo cual nos debe hacer más solidarios con todo el mundo animal-humano.

Hasta pronto, papito, te amaremos siempre y sabemos que cada parte de ti está en nuestras almas y corazones.

¡En memoria de VÍCTOR FÉLIX CANDELA VILLANUEVA!