La investigación de la fiscal anticorrupción Janet Sánchez Porturas a los irregulares contratos del excéntrico Richard Cisneros, mejor conocido como Richard Swing, con el Ministerio de Cultura -por unos 175 mil soles- indica que habría toda una organización en Palacio de Gobierno que favoreció, por lo pronto, a Swing. A la cabeza de esta asociación estaría el presidente Martín Vizcarra, quien, siempre de acuerdo a la Fiscalía, a través de su ahora exsecretaria Mirian Morales, ordenó a altos funcionarios públicos, como la exministra de Cultura Patricia Balbuena, que beneficien con contratos por “servicios innecesarios” al polémico músico. Para tal fin, Balbuena se contactó con sus subordinados, como Jorge Apolini, para que viabilicen la contratación de Cisneros en el Mincul. Previamente, sostiene la fiscal Sánchez Porturas, Richard Swing se habría reunido con Vizcarra con el fin de realizar “tratativas” u “acuerdos subrepticios” para conseguir un puesto de trabajo en el Estado. Dicho encuentro y muchos otros son los que el gobernante quiso ocultar.

Como bien recordará el lector, en el primer audio difundido por el congresista Édgar Alarcón, se escucha al jefe de Estado instruir a sus asesores (Morales, Karem Roca Luque y Óscar Vásquez) a que declaren -mientan- ante el Ministerio Público y el Parlamento que Swing visitó “solo dos veces” la sede del Ejecutivo y que, en ese par de ocasiones, el compositor se reunió con Morales y Roca, mas no con él. No obstante, luego nos enteraríamos de que Richard Cisneros piso hasta ocho veces Palacio de Gobierno. ¿A cambio de qué Cisneros consiguió el favor presidencial? Según la fiscal Janet Sánchez Porturas, Richard Swing se habría valido de su “amistad” con Martín Vizcarra para que este “disponga” su contratación en el Ministerio de Cultura. ¿Qué le debe, entonces, Vizcarra a Swing, para que este último le pida 10 mil soles por los daños causados tras perder su puesto de trabajo mal ganado? ¿Es cierto que Vizcarra le paga los abogados a Swing, como ha dicho Roca Luque, a quien, por cierto, el propio presidente le ofreció solventar su defensa legal?

Ya se develó el mecanismo, por lo que esta pesquisa fiscal debe servir de guía para conocer cómo fue, por ejemplo, que todos los “amigos del tenis” del dignatario consiguieron contratos con el Estado.

Hay que seguir jalando el hilo también de los supuestos actos de corrupción en torno al proyecto minero de Quellaveco (Moquegua), así como de la presunta injerencia del mandatario, por intermedio de Zoraida Ávalos y Domingo Pérez, en la Fiscalía. ¿Acaso Martín Vizcarra no regresó corriendo de Brasil cuando Pedro Chávarry expectoró a Pérez y Rafael Vela del Equipo Especial Lava Jato? La no vacancia es solo el primer capítulo de una novela que será de terror para el Presidente.