Estamos a puertas del primer discurso presidencial que dará Pedro Castillo, este trascendental 28 de julio. El profesor que llega a la casa de Pizarro en nuestro bicentenario convirtiéndose en el mandatario número 130, de acuerdo al listado de Presidentes o Gobernantes del Perú del Congreso de la República. Como es costumbre, se seguirá todo el protocolo correspondiente a la investidura presidencial, a pesar del convulsionado proceso electoral.

Es de esperarse que en su discurso se dedique unas líneas sobre la herencia económica que recibe. Al hacerlo, Castillo crea una línea de base sobre la cual se juzgará sus aciertos o desaciertos en esta materia. Es obvio, que siempre tendrá la salida del siguiente año, cuando podrá decir que no recibieron lo esperado.

Y es aquí dónde hay que estar atentos. Si bien la macroeconomía peruana tiene que evolucionar al punto que el crecimiento se convierta en desarrollo, no podemos escuchar pasivamente que nuestra economía simplemente no ha funcionado.

Veamos dos puntos básicos. Nuestros precios fluctúan libremente, es decir responden a la realidad, a la oferta y la demanda. Cuando los gobernantes peruanos decidieron “solucionar“ esto para que los precios sean más bajos, nos llevaron a una hecatombe económica.

Otra tarea hecha es que al Perú llegan toda clase de productos del mundo, y nosotros también podemos exportar con libertad. Cuando se nos ha ocurrido cerrar los mercados, los consumidores tuvimos una seria escasez de medicamentos y artículos electrónicos. Ello trajo como consecuencia un alza de precios en todo producto importado, en momentos en los cuales no teníamos pandemia ni utilizábamos tan intensamente la tecnología.

Pero en cifras ¿qué ha pasado en los últimos 70 años? El INEI, felizmente ya había hecho esta tarea en el Panorama de la Economía Peruana 1950-2019 y es importante rescatar la data antes de escuchar sobre la herencia económica. El instituto de estadística recalca que “un hecho importante durante el periodo 1950-2019, es que en el año 1975 el PBI por habitante a precios constantes de 2007, por primera vez supera los cuatro dígitos, ascendiendo a 10 mil 114 soles“ y agrega que “a partir del año 2007, la economía peruana evoluciona sobre este nuevo piso económico, registrándose en el 2019 el valor más alto del PBI por habitante en todo el periodo, 16 mil 998 soles a precios constantes“.

Cuando el INEI habla de PBI per cápita, permite tener cifras que revelen el nivel de riqueza en un momento determinado. Al usarlo nos permite realizar comparaciones entre momentos diferentes para mostrar las diferencias en cuanto a condiciones económicas que vivimos.

Así el reto del nuevo presidente es lograr que la economía peruana salga de su mayor crisis de la vida republicana, en la cual nos vemos inmersos en ella por factores externos (COVID-19) y las postergadas reformas de segunda generación. Ello deberá hacerlo antes que El Niño o un sismo de magnitud, nos ponga en una situación más compleja. El reloj corre contra el tiempo. Acabó la campaña, empieza el gobierno.

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