Dentro de siete meses conmemoraremos el bicentenario de la República. Ocurrirá en pleno coletazo post electoral, sumidos en una clara agitación social, inmersos en una crisis sanitaria muy peligrosa y aderezado todo ello por un gravísimo caos económico. Sin embargo la izquierda se apresta a celebrar la fecha, orgullosa de mostrarle a todo el país –como la mayor contribución suya durante dos siglos- a la llamada “generación del bicentenario”, formada por jóvenes intoxicados por la arenga socialista a quienes la izquierda lanzara a las calles para derrocar al presidente Merino, constitucionalmente nombrado por el Parlamento, con el objeto de sustituirlo por uno de los suyos, Sagasti, para gestionar el gobierno de la mano de una comunista que hoy preside el Congreso. ¿Resultado? Sagasti designó “héroes de Generación del Bicentenario” a dos jóvenes manifestantes. ¡Dos muchachos que encarnarán a la heroicidad peruana durante dos siglos de vivencias republicanas! ¿Qué puede haberle pasado por la cabeza a Sagasti para que produjera semejante eructo cerebral? Pues solamente el prurito de satisfacer a la izquierda que lo sostiene en palacio. Sin temor a equivocarnos, semejante dislate –ad portas del bicentenario- es una afrenta a la tradición de heroicidad que registra nuestra historia bicentenaria. El tan poético Sagasti debería recordar a aquellos miles de policías y militares, martirizados por sendero y mrta por defender a una sociedad atacada a sangre y fuego por una pandilla de genocidas quienes intentaban hacerse del Estado. Evidentemente según Sagasti no son héroes aquellos que dieron su vida para salvar de la muerte a muchas decenas de miles de peruanos. ¡Por algo atesora una reliquia autografiada por un genocida! Claramente Sagasti se rige por el breviario comunista titulado informe de la cvr, que sindica de criminales a nuestros uniformados por defender a la ciudadanía, en tanto califica de héroes a todos los genocidas que se alzaron en armas “para acabar con la desigualdad” violentando los derechos humanos de 32 millones de compatriotas.

Contrastemos esto con lo que ocurría un siglo atrás cuando, con toda razón, el Perú celebrara el Centenario de su Independencia. A principios de 1919, convocados por Raúl Porras Barnechea se reunieron los aún estudiantes universitarios Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez, Jorge G. Leguía, Manuel Abastos, Ricardo Vegas García, José León, Carlos Moreyra Paz Soldán y Guillermo Luna Cartland. A semejante portento de peruanos ilustres, sumados a otros más igualmente dotados de una intelectualidad acrisolada, una personalidad acendrada e imbuidos de un patriotismo cabal, se le denominó “La Generación del Bicentenario”. A lo largo de la historia de los primeros cien años de vida republicana, se unirían a ellos diversos eminentes ciudadanos como José Carlos Mariátegui, César Vallejo, Manuel González Prada, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Luis Barandiarán, Luis Valcárcel, Antenor Orrego Espinoza, José Sabogal, César Moro, Julia Codesido, Jorge Guillermo Leguía, por citar una lista corta. Todos ellos resultaron siendo importantes partícipes de los acontecimientos más descollantes del primer siglo republicano.

¿Dónde están los héroes de la Generación del Bicentenario? ¿Son estos dos jóvenes arrebatados, enfrentados al Estado?