Quienes fueron las más altas autoridades militares del Perú le han dirigido una carta al presidente del Congreso de la República, haciéndole conocer su manifiesta oposición a la aprobación por el Parlamento del denominado “Acuerdo de Escazú”, lo que sin duda es una posibilidad, teniendo en cuenta entre otras cosas, que hay congresistas afines al Gobierno, y que el propio canciller Mario López Chávarr no solo ha manifestado a los medios su voluntad respecto de esta aprobación, sino que señaló que el Ejecutivo ha recomendado al Congreso la aprobación de tal acuerdo.

Lo que es sumamente importante de la mencionada carta al presidente del Congreso es que la misma no ha nacido de la sola preocupación, por el terrible daño económico que ciertamente la ratificación de este tratado por el Perú traería para nuestro país, lo que en dicha carta se indica, sino que además se está cumpliendo con un deber constitucional y patriótico, ya que quienes fueron las más altas autoridades militares están actuando no solo en función de esta alta jerarquía que ostentaron, sino que estando en la situación de retiro, y de acuerdo a ley, continúan formando parte del personal militar de las FFAA, y en esta condición manifiestan su posición. Al respecto cabe señalar que el Art. 165 de nuestra Constitución Política precisa que las Fuerzas Armadas “tienen como finalidad primordial garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República”. Y en este caso, nuestra soberanía corre grave peligro de perderse.

Como hemos podido apreciar, desde hace aproximadamente dos meses han sido numerosos los pronunciamiento de diversas asociaciones civiles y militares -de diversos grados-, así como de prominentes abogados constitucionalistas y otros expertos, casi todos coincidiendo, no solo en la inconveniencia de esta aprobación, sino en lo inútil y peligroso de la misma, ya que implica una inexplicable e injustificable abdicación de nuestra soberanía, y sometimiento a una justicia ambiental internacional, que con toda seguridad va a ser ajena a los intereses de nuestro país, como ya ha venido ocurriendo, con la Corte Interamericana de DDHH, en el caso del terrorismo; Corte que también tendría competencia en este caso.

No es ajeno a nuestra percepción de peruanos que amamos al Perú por encima de cualquier ideología política, el interés que en este asunto tiene la izquierda internacional, reciclada como ambientalista desde la caída del Muro de Berlín, que pretende, con el aparente noble propósito de cuidar el medio ambiente, lo que sin duda es de especial preocupación en el Perú, enajenarnos la soberanía nacional, en materia de justicia ambiental y de DDHH vinculados a esta protección. Y de este modo encubierto, lograr el siniestro propósito que el Perú mantenga enterrados sus riquezas naturales, que son el principal recurso para nuestro desarrollo futuro. Por ello la opinión de estos ex altos mandos de las FFAA es trascendental.