Es muy curioso ver cómo cuando entramos a la universidad empezamos a definir lo que realmente nos caracterizará a nivel de perfil profesional. Si queremos tener una imagen clara, bastará con analizar el comportamiento de los alumnos en clase. Tenemos aquellos que, de manera muy consciente, ya adoptaron un rol responsable y van a clases para aprender y no para cumplir con asistencia; por otro lado están aquellos que entienden que es importante y con algo de esfuerzo escuchan al profesor y tratan desde un inicio hacer lo necesario para aprobar bien cada asignatura; y están también aquellos que piensan todavía que siguen en el colegio, que se divierten en el salón como nunca lo habían hecho antes, y no es hasta que tienen todo en contra (tiempo, trabajos por hacer, exámenes, etc.), que con mucho temor empiezan a tratar de reaccionar… (si no te identificas con ninguno de estos perfiles probablemente te fue muy mal en la universidad)… Como sea que fuese, este último grupo de gente era el que más había, aquellos que con todo en contra recién empezaban a esforzarse, casi siempre era demasiado tarde.

Es evidente que la consecuencia de demorar en tomar conciencia de la situación que nos rodea tiene un impacto muy distinto si estamos en la universidad comparado con el hecho de estar trabajando y peor aún ser el sustento de nuestras familias, para esto nosotros como emprendedores debemos trabajar mucho en nuestra inteligencia emocional. En la universidad podíamos perder mucho tiempo en distracciones divertidas, ahora podemos perder tiempo en distracciones angustiantes y frustrantes, pero en ambos casos seguimos perdiendo el tiempo. Entendamos que por más complicada que veamos la situación que nos rodea a nivel macro (noticias sobre política, salud en general, economía del país) y lo que experimentamos. en nuestras realidades individuales, ¡debemos ponernos las pilas! ¡Hagamos más corto nuestro proceso de aceptación y empecemos a tomar acción! ¿Lo que vendía ya nadie compra?, ¡vende otra cosa! ¿Nadie quiere venir a mi tienda?, ¡llévales tu producto!, ¿Ahora todos venden por internet y nunca he hecho eso?, ¡qué esperas para aprender y hacerlo tú también!

Debemos darnos cuenta y pronto que nosotros NO DECIDIMOS la coyuntura donde nos toca desarrollarnos y las consecuencias de demorar en tomar acción, en “ponernos las pilas” como emprendedores, pueden ser determinantes… ¿ya lloramos las consecuencias de la pandemia? Ok… ¡empecemos a cambiar la historia!
Voy por un café, buena semana para todos.