Hugo Guerra

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ESPOLÓN DE PROA

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En el umbral de la dictadura

Gracias al asilo concedido por la República Oriental de Uruguay al presidente Alan García, por fin queda expuesta ante el mundo la catadura moral y política del gobierno de Martín Vizcarra: se ha cruzado el umbral de la dictadura.

Hace pocos días alertamos, con Alan García a la cabeza vía Twitter, contra la inminencia de un golpe de Estado. El propio presidente tuvo que salir a reconfirmar su supuesta adhesión a la Constitución.

Desde hace más de un mes circula un documento no desmentido del Ejecutivo sobre una intervención reorganizadora del Ministerio Público. En paralelo sigue la campaña presidencial contra Chávarry y es sabido que hay tránsfugas y traidores del fujimorismo para impulsar su salida desde el Congreso.

Entre tanto, el inefable primer ministro no solo condiciona cualquier diálogo con la oposición, sino que sigue con la monserga de cerrar el Congreso, esta vez envalentonado con un aberrante fallo del TC sobre la cuestión de confianza.

Con Alan García todo estaba coordinado entre la fiscalía de José Domingo Pérez y el Ejecutivo, al punto que no estando decidida la prisión preventiva se dio orden de reforzar las fronteras; y ya antes hubo una conversación no explicada entre Vizcarra y el exjefe de Migraciones tras la fuga del juez Hinostroza.

Más aún, Vizcarra llamó al presidente uruguayo para impedir el asilo. Si el caso es judicial, ¿para qué se metió, o se siente responsable?

También está probado hasta la saciedad que la prisión preventiva de Keiko Fujimori es un abuso de poder que no tiene nada de legal.

Por su parte, junto al desmadre de los pepekausas, Heresi ha hecho denuncias gravísimas sobre fraude en las elecciones del 2016, compra de votos en el Parlamento, venta de curules, receptación de dinero de origen incierto (Aráoz ha dicho que “alguien aportó seis millones de soles” pero nadie investiga). Y a ello se suman las denuncias concretas del exprocurador Alarcón sobre la corrupción en el caso Chinchero, donde se sindica como responsables a Vizcarra, Molinelli y Zavala.

Con todo esto, con el país en franco deterioro económico, más la desvergüenza de un cartel mediático que oculta las investigaciones de Lavaj Jato, la fuga escandalosa de un líder del ‘Club de la Construcción’ y la manipulación miserable de las encuestas, se configura aquello que siempre combatimos: la conversión del Perú en república bananera. Por eso la revocatoria presidencial es una justa opción constitucional.






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