Hugo Guerra

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ESPOLÓN DE PROA

Acerca de Hugo Guerra:





La amenaza es contra todos

Desde que Vizcarra comenzó su guerra contra el Congreso el Gobierno se volvió autoritario con afanes golpistas. A partir de la extorsión contra los magistrados que debían conocer la casación sobre el caso de Keiko Fujimori, el régimen ha cruzado el límite y hoy estamos sometidos a métodos fascistas frente a los cuales debemos reaccionar con entereza y valor.

La lideresa de Fuerza Popular desde hace cinco meses no solo está detenida (esa es su condición física), sino que está secuestrada (condición jurídica) porque es víctima de una farsa pseudojudicial. Su prisión es consecuencia de un juicio político para el que se prestaron un desequilibrado fiscal activista de izquierda y un juez, igualmente izquierdista y de vocación carcelera. Procesalmente más allá de las apelaciones realizadas, la casación debía revertir el abuso de poder, más aún cuando ya el TC ha señalado parámetros claros sobre los límites de la prisión preventiva que en este caso se exceden en el plazo y el rigor.

Inclusive el fiscal supremo Rodríguez Monteza ha señalado con valor inusual que “La imposición de la prisión preventiva ha infringido el rigor de la excepcionalidad, subsidiaridad, provisionalidad y proporcionalidad (…) generando una clara infracción de principios convencionales, terminando por vulnerar y afectar el derecho a la libertad”.

Cuando este argumento y otros de tipo sustantivo debían casarse, la persecución política volvió a imponerse. El ministro de Justicia primero y luego IDL extorsionaron al juez Jorge Castañeda con un audio intrascendente pero que lo forzó a inhibirse quebrando el proceso en último minuto. Y ahora se intenta imponer como reemplazo a la jueza Susana Castañeda, cercana a Gorriti, con lo cual la casación sería adversa.

Todo esto ocurre ante el silencio del siempre metiche presidente Vizcarra, la mudez cómplice del presidente de la Corte Suprema, el aplauso de los corifeos de la prensa corrupta y la manipulación mediática del pueblo.

El problema no es solo de Keiko y de FP. Todos los peruanos estamos amenazados por una Fiscalía y un Poder Judicial sometidos por una ONG que responde a los intereses globalistas de Soros y un gobierno corrupto que persigue a los opositores con impunidad.

Frente a esto limitarse a la simple protesta formal es aceptar el inicio de la dictadura perfecta. Por eso estamos obligados a fortalecer la oposición y enfrentar al régimen con todos los recursos de la lucha política que impidan perder nuestra libertad como nación.

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