El teatro y la literatura, o el teatro es literatura, o el teatro antes que la literatura, como deseen; la verdad es que ambas pertenecen a la reflexión sobre cómo contar historias. Así, no sorprende encontrar novelistas que incursionan en el texto dramático con igual o mayor éxito. Pienso en Miller y su Muerte de un viajante, como un caso luminoso. Desde ya buen tiempo, esta relación, en la que las personas del ámbito teatral se introducen en el espacio narrativo y viceversa, me tiene interesado. Kathy Serrano, por ejemplo, a quien conocía como actriz, presenta su primer trabajo narrativo: Húmedos, sucios y violentos (Estruendomudo, 2020). La escritura de Serrano –en su mayoría microrrelatos, pero también trabaja cuentos y remata con una breve obra de teatro– es interesante porque, a mí parecer, su experiencia teatral se puede identificar en las características que tienen los personajes.

En general, en las historias de Serrano encontramos dos ejes centrales: eros y tánatos, que dominan a sus personajes, que los controlan sin concesión, y que golpearán a los idealistas, a los humanistas, a los candorosos que voltean el rostro mientras la ciudad acoge monstruos de todo tipo. Sus personajes, como en el teatro, no son solo víctimas, reaccionan. De este modo, una víctima de maltrato no se queda de brazos cruzados y lamentando su terrible situación, acusando el fatalismo o la coherencia de la ficción; sino que arma la estrategia, un delicado plan para generar un nuevo tipo de equilibrio, pero sin pensar en justicia o venganza, sino como algo absolutamente natural.

En ese sentido, la voz narrativa prácticamente no toma partido, no elogia la reacción violenta contra el o la agresora, acepta el deseo y la pasión sexual y más bien pareciera proponer una duda: quién fue más terrible. Encontré historias muy bien logradas, impactantes, otras lúdicas e ingeniosas, también una eficiente versatilidad en las voces narrativas; pero en todas, esa inquietante sensación de quien mira la ventana del vecino para confirmar que allí vive un monstruo.