El New York Post, tabloide neoyorquino de propiedad del multimillonario australiano Rupert Murdoch, publicó la semana pasada una noticia devastadora sobre las actividades lobistas de Hunter Biden. Las revelaciones periodísticas contenían informaciones de la vida privada y profesional de Hunter Biden como cazador de lucrativos contratos en Ucrania y en China. La noticia no era nueva, en realidad se conocía desde hace algún tiempo. Las vinculaciones de Hunter Biden con Ucrania por lo menos se remontan al año 2014, cuando fue incorporado al Directorio de la compañía gasífera ucraniana Burisma, que le pagaba un honorario del orden de US$ 50,000 mensuales.

¿Por qué Burisma le pagó al abogado y lobista Hunter Biden, un significativo honorario por nebulosos servicios? La respuesta es muy simple. Por ser hijo del entonces vicepresidente Joe Biden y la influencia política que su padre pudiera canalizar para Burisma en las altas esferas de Washington. Todo ello salió documentado en el reportaje del New York Post con abundancia de mensajes por correo electrónico de naturaleza política y personal. El presidente Donald Trump conocía las actividades de Hunter en Ucrania y presionó a su gobierno que terminara dicha vinculación, con la amenaza de cortarle la ayuda militar de los Estados Unidos. El intento no surtió efecto cuando los medios la divulgaron en los Estados Unidos. A raíz de ello Trump fue acusado por la Cámara de Representantes ante el Senado, por desplegar su influencia presidencial sobre el gobierno de Ucrania. Trump salió bien librado de la acusación gracias al apoyo brindado por la mayoría republicana en el Senado, lo cual le dio nuevos bríos para seguir atacando a su rival Joe Biden que ya se perfilaba como el candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos.

Además de sus actividades en Ucrania, Hunter amplió su ámbito de negocios en la China. Ahí se asoció con el empresario Ye Jianming, y obtuvo la representación de su empresa CEFC China Energy para invertir US$ 40 millones para un proyecto de gas natural licuado en Luisiana. El proyecto, sin embargo, no pudo llevarse adelante porque Ye Jianming fue detenido y acusado en China por delitos de corrupción.

La información publicada en el New York Post fue proporcionada por Rudy Giuliani, abogado personal de Trump, luego que un taller de reparaciones de computadoras le hiciera llegar una laptop de Hunter. Sin duda una forma curiosa de transmitir información privada de una computadora abandonada en dicho taller por increíble descuido de su dueño. Cuando los periodistas le preguntaron a su padre sobre la veracidad de la información, Joe Biden contestó furioso que se trataba de una campaña sucia para arruinar su candidatura. La interrogante ahora radica si el próximo 3 de noviembre los votantes norteamericanos le creerán al New York Post o al candidato demócrata Joe Biden. Mientras tanto Twitter y Facebook se han negado a retrasmitir las revelaciones hasta que se confirme su autenticidad. Indirecto pero sustancial apoyo.