Los caviares han emprendido una torpe operación para que el candidato presidencial por Perú Libre, Pedro Castillo, cometa un parricidio y deseche a Vladimir Cerrón, de modo que, si el “maestro” llegase a la presidencia, este pueda gobernar con el equipo técnico de Verónika Mendoza. ¡Quieren “blanquear” al profesor! Sucede, pues, que Cerrón desprecia a los rojos pitucos por sus tibiezas y sus “huevadas de género o aborto”, tal como ha dicho -en un audio difundido por ‘Beto A Saber’- el congresista electo y acusado por pertenecer al grupo terrorista Sendero Luminoso, Guillermo Bermejo.
Pedro Francke se pasea por algunos medios de comunicación tratando de morigerar el discurso radical inicial de Castillo, que le fue dictado por Vladimir Cerrón. Asegura que, en una eventual gestión del lápiz, no habrá expropiaciones, estatizaciones ni controles de precios. Esta pasarela mediática, no obstante, ha perdido cualquier legitimidad, dado que, a través de Twitter, el exgobernador regional de Junín y sentenciado por corrupción aclaró que las elecciones las habría ganado su agrupación política y no los “invitados”. “Parece que algunos invitados no son conscientes del espacio que ocupan. Les recuerdo que Perú Libre es el que ha ganado las elecciones (sic)”, sentenció.
Esta ilusa intentona caviar terminará en un rotundo fracaso y serán ellos los que, más temprano que tarde, serán expectorados. ¿No recuerdan, acaso, cómo el felón Daniel Salaverry quedó en ridículo al afirmar que era el nuevo vocero de Perú Libre? Los 37 legisladores electos del lápiz responden a Cerrón, un agente cubano que ha sido meridianamente claro en alertar que, si coge el poder, no lo soltará. Ni corto ni perezoso, ya está armando su gabinete ministerial desde su residencia en Huancayo, según reveló el legislador César Combina. Nadie puede excusarse en que no se sabía lo que ocurrirá si Keiko Fujimori pierde la segunda vuelta. Todo está escrito en el ideario castrochavista ingresado al Jurado Nacional de Elecciones.
En relación al máximo ente electoral, la marcha atrás en su disposición de ampliar la fecha para presentar acciones de nulidad de mesas de sufragio no ha hecho más que arrojar sombras al irregular, por decir lo menos, proceso electoral que aún no culmina. Jorge Salas Arenas, exdefensor de terroristas y hoy presidente del ente, tembló como gelatina ante la presión del IDL y buscó cualquier leguleyada para anular la decisión que se había acordado por el Pleno del JNE por unanimidad.
Pero, ¿qué le puede hacer una raya más al tigre? A las denuncias de Fuerza Popular, se ha sumado la del científico Ragi Burhum, quien ha evidenciado, valiéndose de simple estadística, que, por ejemplo, en un mismo centro de votación hay una mesa con cero votos para determinado candidato. Por su parte, Lourdes Flores exhibió mesas donde FP sacó cero votos, pese a que en la primera vuelta sí había obtenido votos en estas. A su vez, la expresidenta del PPC mostró firmas falsificadas, luego de un peritaje.
Si se hallan más anomalías que evidencian un fraude, no solo la segunda vuelta electoral tendría que ser anulada, sino también la primera. No puede haber en democracia, por más frágil que esta sea, un presidente que se corone con trafa.

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