Importante giro en Corea del Norte


Importante giro en Corea del Norte

Después del cruce de innumerables comunicaciones agresivas entre Kim Jong-un y el presidente Trump pareciera que estamos viendo una pequeña luz al final del túnel. Es difícil creer que el cruce de amenazas recíprocas cuando vienen acompañadas de una fuerte decisión de actuar, pueda conducir después a un resultado positivo. Kim Jong-un se jactó de tener armas nucleares, así como misiles intercontinentales con los cuales puede alcanzar el territorio de los Estados Unidos. La respuesta norteamericana a esas afirmaciones fue contundente, en el sentido de que el intento de semejantes acciones podría costarle la supervivencia de su gobierno. Kim Jong-un es consciente de que los Estados Unidos tienen la capacidad estratégica de actuar. El pueblo coreano, a uno y otro lado de la frontera que los divide desde el año 1945, quieren la paz a fin de normalizar sus relaciones para una eventual y lejana integración. El sentido de hermandad de la misma nacionalidad es algo que nunca debe subestimarse, como lo vimos en Alemania después de la caída del Muro de Berlín. La presión sutil o quizás no tan sutil del gobierno chino, asimismo, ha podido originar una sustantiva variación de criterio en Pyongyang.

En ese aspecto debe reconocerse que Kim Jong-un actuó astutamente al aproximarse a sus compatriotas del sur, aprovechando la oportunidad de enviar una delegación conjunta para las Olimpíadas de Invierno. Ese gesto junto con la visita de su hermana a Seúl distendió el ambiente y propició alguna forma de entendimiento. El gobierno de Trump en un principio observó este fenómeno con enorme desconfianza, pero quizás guiado por informes de inteligencia que avizoraban un cambio de táctica en Corea del Norte, consideró oportuno dar una vuelta de timón mediante una futura reunión en un país neutral como Suecia.

La incógnita desde el punto de vista de los Estados Unidos y sus aliados es hasta qué punto puede ser veraz el nuevo giro de Corea del Norte. Por cierto que la situación económica del régimen de Kim Jong-un no le permite seguir amenazando indefinidamente a sus enemigos. Ese juego tiene el límite de su propia condición interna y de las enormes necesidades del pueblo de Corea del Norte. Por ello en principio resulta creíble que Kim Jon-un anuncie la descontinuación de su programa nuclear. Pero, ¿cuál será el precio a pagar por el nuevo giro?