El resultado electoral nos ha demostrado que la mayoría de los peruanos no tuvo en cuenta opiniones
de quienes proponían orientar la votación sobre la base de ideologías o ejemplos foráneos.

Existen para muchos ciudadanos graves amenazas inmediatas: la lucha por sobrevivir en un país donde la atención a la salud es miserable, y en el que la corrupción niega todo.;la angustia diaria por “parar la olla”, y el sufrimiento por acceder a buena educación que le posibilite mejores oportunidades laborales. No eligieron al empresario o al prometedor de riqueza, sino al maestro de escuela, que transmite ideas en forma sencilla.

Como lo afirmo en mi libro “Nuestra Constante Lucha” aparecido poco antes de las elecciones- es necesario
establecer una nueva base ideológica, que supere a las ideas foráneas del comunismo o socialismo que tienen su raíz en un alemán trasnochado -Marx- que nunca pensó en un país como el Perú. Sus mal interpretadas propuestas tienden a concentrar poder en el Estado, pero en un país como Alemania, con infraestructura y sin corrupción. Estas aspiraciones ideales han generado en naciones pobres gobiernos totalitarios y aún mayores carencias. Debemos centrar un pensamiento que también se aleje de sesgadas interpretaciones de tendencias llamadas liberales o neoliberales, que otorgan, bajo el pretexto de libertad, mucho poder a un sector de empresas, que a la vez se lo niegan -con medidas económicas ventajistas- a las mayorías. Y que en países pobres generan corrupción, asi como marginación y migración masiva.

Es indispensable pensar en ideas y propuestas que podríamos definir como Humanismo Solidario, que valore y promueva una ideología -aplicable en la prácticaacorde a un país como el nuestro, en el que es indispensable
actuar teniendo en cuenta que, sin el bienestar del Ser Humano, no habrá justicia ni paz, y sin ellas, inclusión
social y progreso. Es necesario adaptar criterios modernos en los que el Hombre no debe estar en función del
Medio Ambiente, sino que los recursos naturales deben utilizarse para un racional bienestar general en el que el
Ser Humano es el fin supremo de cualquier actividad o política. Es decir, facilitar buena educación; recibir atención
y ayuda médica gratuita; y lograr protección de cualquier forma de abuso, explotación, o actos delictivos. Es un derecho de los peruanos el ser formados en un espíritu de solidaridad, comprensión, tolerancia, amistad, justicia
y paz entre nuestros pueblos, y concertar mejor con otras naciones del mundo con base en valores comunes e intereses complementarios.

Devolver la fe y esperanza a los peruanos es una tarea no solo de los intelectuales y políticos. En un país con instituciones frágiles y poderes en crisis permanente, ello es una obligación de todos. De lo contrario, serán otros demonios los que dictarán nuestras vidas.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.