Martín Vizcarra puede ser vacado. En mi opinión debe ser vacado por incapacidad moral.

Algunos discuten la idoneidad del denunciante. Otros, la validez de la prueba material. Si existe prueba material, la idoneidad del que denuncia pierde importancia y solo es necesario establecer si la prueba es válida.

La jurisprudencia de la Corte Suprema ha establecido que un audio grabado mediante interceptación telefónica no autorizada por juez no es válida. Pero si el audio o video ha sido grabado por alguno de los participantes presenciales de una conversación o reunión sí es válida.

Este último es el caso de los audios de una reunión cuya existencia y contenido el propio Vizcarra ha reconocido. La prueba ha sido entonces autenticada y es válida.

¿Qué se aprecia en la prueba? 1) Que Vizcarra coordina con sus colaboradores cómo debe mentir él y cómo deben mentir otros para hacer creíbles sus declaraciones. 2) Que Vizcarra coordina cómo deben borrarse y ocultarse otras pruebas que existen en palacio de gobierno y ordena que se borren y oculten. 3) Que Vizcarra planifica cómo ocultar la verdad a la justicia.

Está claro que Vizcarra le ha mentido reiteradamente al país y que pensaba mentirle a la Comisión de Fiscalización y al Congreso y hacer mentir a otros.

La pregunta clave que con sinceridad debemos hacernos los peruanos es si estamos dispuestos a aceptar que siga gobernando y representando a la Nación un individuo que miente con descaro y hace mentir a otras personas.

La falsedad y la mentira son también corrupción, esa corrupción contra la que Vizcarra afirmaba luchar.

Los congresistas tienen la responsabilidad de decidir si votan o no por la vacancia. Quienes no lo hagan se convertirán en cómplices de esa probada inmoralidad y corrupción.