Esta semana el Jurado Nacional de Elecciones proclamó, finalmente, como nuevo presidente del Perú al profesor Pedro Castillo, luego de muchas semanas de incertidumbre que terminó crispando el ambiente político. La máxima institución electoral dijo lo suyo y la señora Keiko Fujimori anunció que reconocía el fallo, aun cuando le fuese adverso, precisando, eso sí, que seguirá luchando, junto con otras fuerzas democráticas, porque se conozca la verdad de un proceso que fue señalado como perjudicial a su candidatura en las mesas de votación.
Para quien llega al gobierno empieza los nuevos retos y responsabilidades que fueron contraídas con sus electores, principalmente, desde el primer día de su campaña. Quizás muchas de sus propuestas sean desechadas por él mismo o prudentemente guardadas para otro momento, pero sus principales ideas fuerza compartidas con sus seguidores serán nuevamente visibilizadas como pendientes de ejecución. Es lo que mantiene a la población a la expectativa y en la incertidumbre, porque muchas de ellas han sido rechazadas, tajantemente, por la otra mitad del pueblo peruano, como la anunciada Asamblea Constituyente para elaborar una nueva constitución política.
Existen muchos problemas que afectan directamente a la población y que no deben esperar un minuto más, la salud, la economía y la convivencia pacífica entre peruanos. Hablamos de esta pandemia que es de nunca acabar, de la economía del hogar afectada por el alza del dólar y de los precios de los productos de primera necesidad, las libertades democráticas que nos permitan una sana convivencia en paz y en respeto a las leyes que nos rigen, en fin. Todo tiene una íntima correlación y, al mismo tiempo, es la agenda en la sala de interrogantes de una población que se encuentra al borde de la desesperación.
En el plano de la economía, una agencia internacional muy seria de calificación de riesgo como Moody´s acaba de señalar que nuestro país afronta “una gran incertidumbre”, luego de la proclamación del profesor Castillo. Dicha agencia considera que la propuesta de cambiar la Constitución “puede desalentar la inversión y frenar la recuperación de la economía, lo que puede debilitar el perfil crediticio del Perú”. No hay aun claridad en las políticas de estado que se adoptarán. Todo es, hasta el momento, incierto. La población espera, por ello, el anuncio de quién presidirá el Gabinete ministerial y quiénes la conformarán. Sólo así se empezarán a disipar las dudas existentes.
En esta etapa inicial los gestos y primeros anuncios son muy importantes. El silencio no es lo recomendable, aun cuando el presidente electo haya llamado “a la más amplia unidad del pueblo peruano”, al conocerse el fallo final del JNE.
La pandemia de salud que padecemos es otro de los problemas más agudos y de urgente atención. El gobierno prolongó hasta el 31 de julio el estadio de emergencia a nivel nacional. Y hasta el jueves teníamos esta data oficial de víctimas y personas afectadas por el COVID-19: positivos, 2’096,013 personas; total fallecidos, 195,332 personas. Altas hospitalarias, 79,862 personas. La confianza que se trasmita será fundamental para emprender nuevas acciones. Conocer exactamente, cómo será su relación con los medios de prensa independientes resulta importante. Y más todavía cuando se encuentra en ciernes una queja, firmada por el Presidente Electo, que materializa un despropósito contra medios de comunicación que no son sus corifeos, bien haría en retirar dicho entuerto para así demostrar que permite las críticas que en todo país civilizado y democrático se hacen a los funcionarios públicos. La verdad y transparencia por sobre todo.

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