“Encabezar la peor gestión del mundo después de Perú (para paliar la pandemia). Así comienza un párrafo Juan Carlos Girauta, articulista del diario español ABC, criticando los errores del socialista Pedro Sánchez, presidente del gobierno de España. Habría que agregarle a aquello que, tanto los desaciertos del peruano Vizcarra como los del jefe de Gobierno español, no solamente van por el lado de la Salud sino que florecen – tanto o más– en el campo de la Economía. El hecho es que ahora no son únicamente críticas provenientes de los estadísticos, sino comentarios de corte político los que ponen en entredicho a nuestro país como ejemplo de fracaso. Cortesía, claro está, del presidente Vizcarra acostumbrado a endosarle sus incongruencias tanto a “los jóvenes rebeldes” como a la “oposición obstruccionista”. Aunque al final del día, el único que queda mal ante el mundo es el Perú. Y Vizcarra lo representa. De ello no se libra.

A casi seis meses de iniciada la cuarentena domiciliaria –que duró cien días– somos el principal referente para que otros países no cometan las tonterías que hemos repetido cotidianamente. Empezando porque Vizcarra y su compinche Zamora se opusieron a comprar las pruebas moleculares, optando por adquirir –a precios de escándalo– las serológicas, también llamadas pruebas rápidas, examen probadamente inexacto para formular una estadística consistente. Asimismo el dúo Vizcarra-Zamora tampoco utilizó aquella data sacada de las pruebas serológicas, para que un equipo de especialistas se abocase a hacer un estricto seguimiento a los ciudadanos que arrojaron positivo en los test; aparte de monitorear a aquellas personas con quienes éstos hubiesen tenido contacto. ¡Era la única manera de darle valor estadístico a las pruebas moleculares y/o serológicas! Nada de esto ocurrió. Asimismo, el mundo entero supo inmediatamente que tanto el oxígeno como los respiradores y las camas UCI –junto con el uso de las mascarillas recomendadas y demás instrumentos de prevención– constituían el ABC de cualquier estrategia para confrontar de la forma más adecuada el Covid-19. Pero esto tampoco lo hizo la dupla Vizcarra-Zamora. Cinco meses después de desatada la pandemia, el Perú continúa sin el suficiente abastecimiento de oxígeno clínico, camas UCI, respiradores mecánicos, mascarillas adecuadas, medicinas, etc. Y, además, sin suficientes médicos y enfermeras, muchos de ellos muertos ejerciendo sus funciones.

Podrá culparse a las gestiones anteriores de muchas carencias en nuestra Sanidad Pública. Sin embargo lo referente a la adquisición de camas, oxígeno, respiradores, medicinas, mascarillas, etc. le toca a la administración de turno a cargo del gobierno. Los Estados adquirieron estos bienes en volumen y de inmediato Israel nos los ofreció reiteradamente; lo mismo que hiciera Corea del Sur. Sin embargo, Vizcarra y Zamora rechazaron una tras otra ambas ofertas. Al sexto mes de pandemia, las cosas siguen igual. En consecuencia el fiasco sanitario internacional que enloda al Perú debe ser asumido en exclusividad por Vizcarra y sus ineptos. Empezando por ese tal Zamora, quien recientemente se diera el lujo –cortesía de la gauche– de aparecer como víctima en la cadena alemana DW.