No hay nada más cruel que hacer escarnio de la necesidad y el sufrimiento de las personas. Martín Vizcarra hizo uso de los fondos del Estado para producir videos, en las cuales personas dicen que han recibido el bono y se lo agradecen al Presidente, como si el dinero saldría del bolsillo de Vizcarra. Por lo tanto, no hay por qué agradecerle, pues ese dinero sale del Estado y es de todos los peruanos.

En la administración pública está prohibido que los funcionarios se hagan propaganda y si quiere autobombo que pague de su bolsillo. Tan mala es la noción de decencia de Martín Vizcarra que pretende imponernos el mensaje de eficiencia sobre la distribución de los bonos, lo que tiene que hacer es dar la lista con nombres y apellidos de quienes finalmente realizaron el cobro en los bancos y una explicación sobre el robo de un millón de soles por falta de seguridad en los sistemas.

La falta de transparencia es el sello de este gobierno, y se mantiene impunemente gracias a las campañas mediáticas y los psicosociales, también pagadas en la figura de propaganda estatal y ahora con Reactiva Perú.

En el gobierno ya se sienten intocables, basta una encuesta para sepultar cualquier cuestionamiento por corrupción, ello reforzado con las campañas de demolición en las redes, de las que el presidente Vizcarra no dice nada, pero la población ya se dio cuenta que se trata de una farsa en la cual usa convenientemente para que le agradezcan, mientras tanto no es capaz de informar la cantidad exacta de peruanos muertos a causa del coronavirus y que lloramos todos.