El parlamento nacional está aprendiendo, así como otras instituciones, a valorar el uso de las tecnologías de la información en su trabajo. Las sesiones de las comisiones y del pleno ahora son trasmitidas en tiempo real por las redes sociales, haciendo que los ciudadanos interesados puedan participar con sus opiniones en los debates parlamentarios.
Este buen ejemplo del Congreso podría servir de modelo para que los municipios, gobiernos regionales y hasta el gobierno central lo apliquen. La participación ciudadana construiría legitimidad iniciándose un proceso continuo y sostenido de reforzamiento del sistema democrático.
Sin embargo, lo avanzado resulta incompleto ya que existe mucha más información en el parlamento que aún no es expuesta ante la opinión pública y que resultaría primordial conocerla.
Un ejemplo, lo constituyen los pedidos de información sobre proyectos de ley que las comisiones del parlamento solicitan a las instituciones para elaborar sus informes o dictámenes. Si bien existe el expediente digital donde figuran el texto de la iniciativa y la opinión de los interesados, lo que no figura, al menos de lo que he revisado, son las opiniones técnicas de las instituciones a las cuales la comisión ha realizado consultas.
Por otro lado, la transparencia de la información debe incluir las agendas de reuniones virtuales que los parlamentarios realizan para cumplir con sus funciones, ya que la mayoría de ellas se coordinan de manera directa y la opinión pública debería conocerlas para que no se tergiversen como actos de carácter privado o se interpreten como algo indebido.
La semana pasada, por ejemplo, a raíz de informaciones de los medios de comunicación la opinión pública tomó conocimiento que, algunos parlamentarios estarían dando espacio político a algunas agrupaciones ligadas a organizaciones-fachadas de sendero luminoso.
Por ello resulta importante insistir en la transparencia de los actos del parlamento y de los parlamentarios con el propósito de legitimar sus relaciones con la población.
Justamente a raíz de esta pequeña exploración por diversos portales de varias instituciones públicas, me encontré con la grata sorpresa que, por ejemplo, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP si publica las respuestas a los pedidos de información que le hacen las comisiones de nuestro parlamento. Ello nos demuestra que si es posible incorporar esta sugerencia al trabajo que viene realizando nuestro Congreso. La era digital es dinámica y va transformando las relaciones de poder.