A mediados de esta semana se presentó formalmente una queja ante la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (SNRTV) contra el Grupo RPP, Canal N, Latina, América Televisión y ATV.

La acción incoada se ampara en la violación a la Ley de Radio y Televisión (Ley No. 28278), el Reglamento de la Ley de Radio y Televisión, el Código de Ética y el Pacto de Autorregulación de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (SNRTV) que rigen la programación de los servicios de radiodifusión.

A raíz de la vacancia del presidente Vizcarra y de acuerdo al ordenamiento constitucional vigente, asumió la primera magistratura del país, Manuel Merino, nombrando como premier a Ántero Flores-Aráoz Esparza, sin embargo, se montó una orquestación al unísono de todos los medios de comunicación social televisivos, inclusive del propio Canal 7 –que es de todos los peruanos– para desprestigiar tanto a Merino como a Flores.Aráoz, esto originó una serie de marchas azuzadas por los propios canales de televisión, que comenzaron a transmitir en directo y hasta el cansancio los hechos de violencia suscitados en el país y tratando de héroes a dos muchachos que fallecieron en dicha revuelta y culpando directamente al “aún congresista Merino”, como lo manifestaron casi todos los conductores y reporteros de televisión, tratando así, de manipular a la opinión pública, ya que el cargo de congresista es irrenunciable; asimismo vienen imponiendo una línea editorial contra la Policía Nacional del Perú, olvidándose que muchos efectivos policiales fallecieron en busca de la pacificación nacional que hoy gozamos.
Cabe preguntarnos, ¿qué diferencia hay entre Merino y Sagasti si en ambos casos se procedió de acuerdo al mandato constitucional?

La televisión tiene el deber y la obligación de informar dentro de una línea ética tal como lo señala la jurisprudencia televisiva nacional, inclusive el propio Vizcarrra sale en los canales de TV con la camisa que utilizaba como presidente de la República con el logo “Perú primero” y ningún reportero o conductora dice nada al respecto, ese solo hecho es un engaño al pueblo, y la televisión no puede prestarse a esta manipulación.

Lo que está haciendo la televisión adrede es apartarse del cauce ético y manipular a la opinión pública, dividiendo aún más a los peruanos, al señalar que la policía es asesina, se habló de una serie de desaparecidos y al final fue falso, se habló del secuestro de un joven y todo fue una patraña montada y no tuvieron el coraje y la decencia de rectificarse de acuerdo a ley.

Los programas periodísticos y noticiosos de los canales de TV denunciados, han dimensionado dando excesiva cobertura e incentivando a la gente para que salgan a las calles a marchar y se cree tanta violencia y destrozo, logrando de este modo la renuncia de Merino y ahora insisten en pretender desprestigiar a la PNP, eso es libertinaje, no es libertad de expresión y menos de prensa y eso tiene que parar.