El ingeniero Vizcarra y varios de sus voceros oficiosos están declarando que el segundo capítulo de la posibilidad de la vacancia en su contra es una maniobra golpista de Antauro y sus seguidores en el Congreso. Curioso pues ya expresaron su acuerdo con esta medida el grupo político Podemos, de la Familia Luna, además del Frente Amplio -ex aliados del gobierno-, entre otros de manera individual. Desde el inicio esto no parece una maniobra en soledad de UPP. Vizcarra quiere astutamente polarizar con Antauro para bajarle las revoluciones a este segundo pedido, dando a entender que la vacancia es un salto al vacío, una entrada al caos. Algunos aterrados por este razonamiento invocan clamorosamente la “gobernabilidad” o que sólo quedan pocos meses antes que culmine su mandato, por tanto hay que dejarlo. ¿Ilusos o cómplices?
Los hechos son contundentes, hay cuando menos 4 colaboradores eficaces que han señalado a Martín Vizcarra como receptor de coimas. La evidencia es más que abrumadora y aún faltan otros colaboradores que se irán expresando, descubriendo la inmundicia de quien nos gobierna. Alguien con dignidad ya hubiera renunciado, pero más que un líder, lo que tenemos al frente es al jefe de una banda, de una organización criminal. Por diez veces menos Kuczynski renunció.
A estas perlas hay que sumarle el tema “Chinchero” y las 50 causas que tiene en Moquegua, toda la corrupción inhumana de la pandemia, el tema de su amiguísimo Swing, entre otras seguras causas que se le abrirán. Su pronóstico seguro es la cárcel. Hoy lunes leerán una sentencia en donde también está involucrado. Por su calidad de Presidente seguro reservarán la lectura de sus sentencia.
La teoría que siempre he tenido es que Vizcarra fue puesto en la vicepresidencia de la plancha de Kuczynski por el “Club de la Construcción”. Es su hombre de confianza y claramente también de los brasileños, a quienes siempre ha apañado. Más que un presidente, tenemos un operador de la constructocracia. Un gánster, con poca formación intelectual y nulos escrúpulos.
Es penoso que Alianza Para el Progreso y Acción Popular, partidos políticos que han sido atacados abiertamente por el inquilino de Palacio de Gobierno, se muestren reacios respecto a la vacancia, en un cálculo equivocado y timorato, que puede costar el seguro deterioro del proceso electoral por parte de Vizcarra. Esos grupos serán juzgados por la historia si no corrigen el rumbo.
Yo me adscribo a las ideas de Haya de la Torre, jamás votaría por un golpista como Antauro Humala; ello no es obstáculo para creer firmemente en que el Perú no merece ser conducido y representado por un corrupto y mentiroso como Vizcarra. Mi sentir es compartido por distintos sectores políticos y de la sociedad civil que tampoco tienen nada que ver con el hermano menor de Ollanta. La convicción en la necesidad de la vacancia no es un pedido exclusivo del antaurismo, es un pedido popular que a cada día que pase, conforme a la agudización de la agenda social irresuelta y a la aparición de más delatores, será posición mayoritaria, que el show usual no podrá disimular.
Por el bien del Perú y de las limpieza de las elecciones esperemos que Martín Vizcarra sea vacado en los próximos días.