Si cada uno de nosotros nos tomamos unos minutos y nos ponemos a pensar sobre situaciones adversas que en algún momento hemos vivido, probablemente nos demos cuenta de algunas características que se repiten en cada uno de estos momentos, más allá de la gravedad de estas situaciones, en diferente grado de intensidad, las sensaciones y características son muy similares. Primero un resultado inesperado, la sensación de no cubrir una expectativa o de dar algo por concluido y que no sea así, es lo que gatilla todo el proceso.

Lo siguiente que ocurre es que empezamos a pensar en las consecuencias de dicho resultado inesperado, es aquí donde podemos empezar a perder la cabeza, toda consecuencia nefasta empieza a verse como posible y el buscar posibles nuevas soluciones se vuelve cada vez más lejano; poco tiempo después tratamos de recuperar la “calma” e intentamos pensar con claridad; pero la verdad, a la mayoría no nos abandona la sensación de que todo ya se complicó. En la mayoría de situaciones adversas que nos ha tocado vivir, si hoy podemos sentarnos a pensar en ellas y recordarlas inclusive con algo de humor, es porque el tiempo pasó y pudimos superarla o adaptarnos a lo que esta trajo consigo, pero si hay algo que no es discutible es que los que lograron superar dichas situaciones con éxito son aquellos que supieron manejar su inteligencia emocional en el proceso. Recuerdo mucho como casi a fines de enero me reuní con un amigo y me compartió muy emocionado el diseño final de una tienda para gammers que iba a implementar, “¡es la niña de mis ojos!”, me dijo; hace poco hablé con él y si bien ya está viendo otras alternativas de negocios, esa actitud de éxito que tenía en enero se esfumó.

Tenemos que empezar por entender que cuando algo no esperado ocurre, así el daño sea ligero o muy significativo, no hay nada que podamos hacer al respecto, lo que implica que sólo tenemos decisión sobre las acciones posteriores. El problema será el mismo, si lo afrontamos con tranquilidad emocional probablemente podremos encontrar mejores alternativas de solución, de lo contrario nos daremos cuenta que el tiempo avanzará, pero nosotros no, es más, probablemente con el paso del tiempo y sin soluciones claras, los problemas se agravarán. En este sentido, creo que debemos entender lo siguiente, lo ocurrido post cuarentena con nuestros negocios probablemente nos haya generado pérdidas que nunca imaginamos, pero debemos tener claro que el tiempo no para, que debemos pensar con tranquilidad en alternativas de solución sin cargar el pesar de lo ocurrido. Ánimo, que de esta salimos todos.