No todos los gobiernos regionales hablan bien de la descentralización. El caso de Huánuco, en materia de salud, necesita urgente atención por parte del ministro que lidera el sector, el doctor Óscar Ugarte, pues cuando una administración regional demuestra incompetencia o falta de sensibilidad es el gobierno nacional el que debe acudir a socorrer a médicos y pacientes, quienes se encuentran en medio de condiciones infrahumanas de servicio.

El nosocomio de “Contención” de la pandemia y el Hospital Tingo María tienen serias carencias tanto en infraestructura como en el buen trato al recurso humano, esto a partir de una mala gestión de sus respectivas direcciones y la indiferencia de las instancias del gobierno regional de Huánuco, que conocen el tema hace tiempo, tal como lo ha documentado con numerosos oficios el Frente Único de Trabajadores del Hospital Tingo María (FUTHTIM) a través de sus representantes, el médico Alfredo Guadalupe (presidente), el señor Leonardo Ocaña (vicepresidente) y el doctor Iván Hidalgo (secretario de Defensa).

Las alertas del FUTHTIM han sido formales y por la vía administrativa, lamentablemente la dirección del Hospital de Tingo María y el Consejo Regional de Huánuco no actúan asertiva ni oportunamente. Bajo esas circunstancias, la Dirección Regional de Salud (Diresa-Huánuco) se ha convertido en parte del problema y no de la solución. Además, el mencionado gremio expresa el clamor del recurso humano en general, pues agrupa al cuerpo médico, a las obstetras, enfermeros y personal técnico asistencial, quienes día a día ven las pésimas condiciones de servicio.

Incluso hay áreas de atención madre-niño que están muy cerca del área Covid-19, constituyendo un riesgo de salubridad para la población infantil de Tingo María. El Estado peruano no puede ser indiferente a esos reclamos, los que vienen de antes, puesto que los dirigentes incluso recuerdan cuando el Ing. Martín Vizcarra les prometió terminar la construcción de un hospital y eso no se cumplió jamás.

No obstante, lo grave es que a esta realidad se suman supuestos actos de corrupción, documentados por el FUTHTIM, que van desde cohecho hasta malversación de fondos, incluso hay cuestionados concursos públicos, contratos a personas vinculadas familiarmente a determinadas autoridades del hospital y del gobierno regional que deberán investigarse, y mal uso de los presupuestos durante la pandemia, ya que se habría contratado a personal CAS sin el perfil requerido en el contexto del covid-19. La única forma de conocer la verdad es que el Minsa, la Fiscalía de prevención del delito y la CGR se ocupen de este caso.

@RafaelRomeroVas