En el año 2015, el “Foro Económico Mundial o Foro de Davos clasificó al Perú en el puesto 12, de 141 países, en razón a sus recursos naturales, por la diversidad de especies de flora y fauna (tercero a nivel mundial), el número de sitios naturales de Patrimonio Cultural de la Humanidad declarado por UNESCO (puesto 18 a nivel mundial) y asimismo, por sus expresiones culturales de patrimonio inmaterial (puesto 13 a nivel global), donde existen más de 70 sitios arqueológicos considerados de uso turístico. (Plan Estratégico Nacional de Turismo. PENTUR).

El Perú creÓ el “mundo andino”, que se inicia en Caral (5000 años a.C), en Supe, a 182 km al norte de Lima, y a ella la siguen más de 20 “culturas”, llegando a continuación al Tahuantinsuyo-Inca. Luego, la época colonial, entre los siglos XVI y XIX, nos dejó, asimismo, un legado de patrimonio cultural muy valioso.

Quizás la pregunta es: ¿en qué consiste nuestra herencia? Y la respuesta es simple: ella esencialmente es de orden “cultural”, cuya interpretación es el “conocimiento” y la creación de “valor” traducido en “tradición”, que es un legado a las siguientes generaciones. Y ello es así, ya que “la tradición es un factor central de la cultura; no puede darse cultura sin tradición (….) Por la tradición, la cultura entronca con la historia” (C. Dawson).

La Planificación de la actividad turística la tiene el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo-MINCETUR (Ley N° 29408), que aprueba el Plan Estratégico Nacional (PENTUR), la actualización del “Inventario Nacional de Recursos Turísticos”; o sea, nuestro “Stock de Capital Turístico” y, por último, el diseñar y ejecutar los planes y los proyectos de inversión.

En planes de desarrollo, hemos tenido: “La Misión Chechi”, que en 1965 presentó su informe sobre “Posibilidades del Turismo en el Perú”. Luego, el “Plan COPESCO”, que originalmente se pensó solo para la restauración de Machu Picchu, ampliado luego hacia Puno y, en 1973, la Organización Mundial de Turismo lo consideró como uno de los ocho programas más importantes a nivel mundial en ordenación turística, y, con la ayuda de la UNESCO, dentro de él se han desarrollado más de 9 proyectos. En 1994 se realizó el “Estudio Monitor” por la firma Monitor Company de Boston, EEUU. Su enfoque es el Turismo de Aventura. Luego, entre 1998 y 1999 se elaboró el “Plan Maestro de Desarrollo Turístico del Perú” por la Agencia de Cooperación Japonesa-JICA. Como vemos, no es necesario hacer más planes, sino simplemente ejecutar.

El Turismo es un sector muy importante en la economía nacional. Es así que, en el año 2019, recibimos 4’655,507 turistas con un ingreso de divisas de US$ 5,500 millones, creando asimismo una ocupación de casi 1 millón 500 mil trabajadores, con emprendimientos paralelos de cerámica, joyería, diseño, artesanía y que, para su desarrollo, han incentivado la creación de CITES descentralizados públicos y privados (Centros de Innovación Tecnológica).

Sin embargo, por razón de la pandemia la caída del empleo ha sido del 51 %. El Gobierno creó el FAE Turismo (500 millones de soles) entregado a Cofide para su administración, pero solo se ha desembolsado el 10 %. Se requiere entonces ayudar a este sector que da no solo ingresos y divisas sino, además, empleo que opera en un 92 % de empresariado de mypes y pymes, que no solo requerirán financiamiento para evitar insolvencia, sino, además, alguna forma de reprogramación tributaria y bancaria.

El Plan de Desarrollo Turístico comprende, asimismo, la urgencia de desarrollar la recuperación del Centro Histórico de Lima, inscrito en el Patrimonio Cultural Mundial de UNESCO. La Municipalidad de Lima (PROLIMA) con el Ministerio de Cultura están a cargo del “Plan Maestro” del Centro Histórico de Lima 2019-2029 (con visión al 2035).

El Centro Histórico aloja 170,000 habitantes, 450 manzanas con una extensión de 1,022.81 has y un área verde 1.33 m2 por habitante (siendo la recomendación de la OMS: 9 m2). El centro histórico comprende en un 68 % el Cercado de Lima, 28 % el Rímac y 4 % otros distritos, y el Plan Estratégico al 2035 requiere una inversión de US $ 970 millones, con obras urgentes tales como la delimitación y reconversión del uso del suelo en 22 zonas, destugurización de viviendas (130 mil personas), prevención de desastres, puesta en valor inmobiliario (Iglesias, Museos, señalización, iluminación, peatonalización) y tratamiento ecopaisajístico.

Para ello, en la cuenta que realizamos en el crédito del BCR con la compra de los valores emitidos por el MEF de 15,000 millones de soles, de conformidad a lo ya asignado a otros sectores, como he explicado en anteriores artículos, quedarían 850 millones de soles, de los que propongo asignar de la siguiente manera:

1.- Destinar 350 millones a PROLIMA, para que desarrolle con el Ministerio de Cultura las labores más urgentes de conformidad al Plan Maestro. Luego, se deberá proporcionar nuevos recursos de acuerdo lo que se presenta en el siguiente acápite. El sector privado ya está presente en el Directorio de PROLIMA. Lo propuesto, es una “inversión social” ya que el turismo es un sector con gran retribución social y económica.

2.- Adicionalmente, crear un nuevo impuesto del 10 % del costo por metro cuadrado de nueva construcción en las viviendas y oficinas de todo el país, a ser pagados por los adquirientes, ya que en sus obligaciones diferidas de la compra (hipotecas), el efecto es realmente mínimo, y la recaudación por volumen de ventas es importante. La asignación será exclusivamente al sector Turismo para mantener y renovar nuestro stock de capital. Ello, a pesar de que los economistas no son partidarios de establecer impuestos con destino predeterminado, ya que la asignación de recursos tributarios obedece a competencia en costo/beneficio y a resultados económicos y sociales.

3.- Para los problemas actuales, se propone cambiar el FAE Turismo hacia un fondo de garantía para poder emitir pólizas hasta por 2,500 millones de soles a favor de la Banca local, para garantizar créditos, no solo a los “operadores” de la demanda turística (agencias, hoteles, restaurantes y otros), sino, asimismo, a la propia demanda nacional. Es decir, se trata de otorgar créditos a turistas nacionales, con el aval del nuevo FAE, para promover el turismo interno, ya que la demanda externa va a demorar.

Quizás, la razón de asignación monetaria directa al sector turismo, es que estamos ante la protección del empleo, de la demanda y la recuperación de nuestro Stock de capital en lo económico; la conservación de nuestro patrimonio histórico en lo cultural y en el alma ciudadana, como diría Augusto Polo Campos, basados en el hecho de que “Dios le cambió el nombre a la Gloria y le puso PERÚ”.

JUAN CARLOS HURTADO MILLER