Este año 2020 muchos empresarios sensibilizados por los diversos problemas ambientales del planeta como el cambio climático, la falta de agua y el efecto invernadero decidieron resaltar las oportunidades y alentar a los inversionistas para que apuesten en los fondos de inversión ecológica, como un gran atractivo no solo por su rentabilidad, sino por el respeto al medio ambiente.

Los fondos de inversión en ecología son considerados como fondos de renta fija, mixtos o de renta variable. Son iguales como cualquier fondo de inversión, además tienen un compromiso con las organizaciones relacionadas al medioambiente. Así lo reafirmó Amit Bouri, de Global Impact Investing Network, quien sostuvo que las inversiones medioambientales están ascendiendo en sectores como las energías renovables, la agricultura sustentable, el sector de alimentos o la silvicultura.

Con el paso del tiempo las energías renovables que tenían altos costos y estaban lejos de ofrecer una rentabilidad atractiva, cuentan con avances tecnológicos que abarataron sus costos de producción y permiten verlas como un activo en el que se puede invertir.

Estos fondos siguen criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo, lo cual permite al inversor tener mayor conciencia sobre: el cambio climático, la reducción de emisiones de gases tóxicos, entre otros problemas que aquejan al planeta. Obviamente, en estas negociaciones se fomenta la transparencia de información en los mercados de capitales. Solo así se asegura que este sector se vuelva más dinámico y apoye al ambiente, al colocarlo como un bien en el cual se puede invertir y que trae ganancias.

En Europa ya se habla de los fondos de energías limpias, de materiales de nueva generación y fondos de cambio climático. Los primeros se centran en empresas que contribuyen a reducir los gases de efecto invernadero, mediante la eficiencia energética y el uso de energía renovable o sostenible. Los fondos de materiales de nueva generación se refieren a aquellos utilizados en las industrias que son más eficientes y sostenibles, que serían una mejor alternativa frente a los materiales convencionales. Finalmente, los fondos de cambio climático apuntan a reducir la contaminación, el calentamiento global y promocionar el reciclaje.

Junto a ello, invertir en el agua, según Miguel Ángel Carrillo, directivo español, es decisivo, sobre todo con la pandemia, con el fin de garantizar el funcionamiento de infraestructuras esenciales relacionadas con el abastecimiento de agua, la energía y la movilidad.

Ahora nos toca apostar por el futuro para garantizar el crecimiento de una economía justa capaz de invertir en la naturaleza.