En los últimos días y en las últimas horas, se ha advertido públicamente las diferencias y las ganancias y pérdidas, que se desprenden de las investigaciones comparadas.

Unas, las del Ministerio Público, en las que se están consiguiendo avances significativos y, hoy se descubre, se habían estado realizando en silencio y reservadamente.

Otras, las del Congreso, en las que no existirían logros a considerar y que se realizan con debates públicos previos y mucho ruido rebotando en los medios.

Las investigaciones en la Fiscalía son de índole penal y se hacen bajo normas formales y principios protectores de la persona humana y con suma seriedad y rigor.

Las investigaciones del Congreso se dirigen a hallar responsabilidades políticas y no tendrían que convertirse en espectáculo, novela o circo.

Cierto que hubo épocas en que “algunos” investigados estaban felices y contentos de acudir al Ministerio Público, y más aún cuando se les archivaban las investigaciones.

Se añoran las otrora investigaciones serias del Congreso. No las del anterior, que sin la debida asesoría, fueron cohetería barata, titulares mediáticos y cero resultados.

Hoy, cuando la Fiscalía investiga en serio, trabajando con reserva y hasta secreto, se advierten resultados, tan interesantes que motivan a que sean atacados.

Al otro lado, en el Congreso, las diferencias son escandalosas: unos citados son objetos de burla, maltrato o chistes, riéndose todos a costa de quien acudió a colaborar.

Otros citados, por el contrario, son objeto de preguntas complacientes, que no están dirigidas a obtener ninguna información, sino al lucimiento del interrogado.

Así, el Congreso da el siguiente ejemplo: a los adversarios se les incomoda y fastidia, son objetos de campañas para derruirlos moralmente lacerando sus autoridades.

A otros, se les blinda y protege, no darán explicaciones ni serán objeto de investigación y si otras instancias les investigan, los congresistas saldrán a tratar de impedir ello.

Por tanto, con el dinero de todos los peruanos, con presupuestos millonarios, se realizan en el Congreso peruano “investigaciones” inútiles para todo objeto.

En escándalos, los peruanos observamos atónitos cómo las “madres” y los “padres” de la patria compiten a diario con los más penosos ‘shows’ televisivos.

De otro lado, la reforma electoral fracasa; la Ley de la Alimentación Saludable se le doblega; beneficios para empresas extranjeras. Los ciudadanos seguimos esperando.