Columnista - Isaac Humala Nuñez

34 Convención Minera: ¡la última!

Isaac Humala Nuñez

25 sep. 2019 02:40 am
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“ Al capitalista le horroriza la ausencia de beneficio. Con un beneficio razonable está contento. Al 20 % se entusiasma. Al 50 % es temerario. Al 100 % arrasa todas las leyes sociales y al 200 % o más, no se detiene ante ningún crimen” (Marx).

Desde 1985, como 10 megamineras extranjeras y tres empresas peruanas se asociaron para estudiar asuntos de la nación peruana y cada año realizan eventos mineros de alta calidad, n°1 en el Perú y considerado 2do a nivel mundial. El tema es uno solo: Minería-País-Estado.

Aquello que era plausible, terminó convirtiéndose en pérfido con el autogolpe cívico-militar de Fujimori en abril de 1992, con la promulgación en junio de la nueva y pérfida Ley General de Minería, reforzada con la fuji Constitución de 1993 que implantó en el país una minería desalmada.
O sea, el empresariado forajido tomó el poder.

En cuanto a minería, lo natural y de sentido común es que los recursos del subsuelo son propiedad del soberano (Estado) y la superficie de los privados. El Estado confiere su permiso al minero (concesionario) y el mineral así extraído es copropiedad real del propietario y del concesionario. En porcentajes respectivos: 20 % (5to del Rey) para el Estado y 80 % para el particular (concesionario). Así era en el Derecho romano; y hasta el tiempo que duró la técnica artesanal, de cincel y comba, por vetas, o sea minería por socavones.

Con la tecnología moderna de maquinarias y electricidad se ha facilitado la minería, variando los porcentajes para cada parte. En la actual época de alta ciencia y robotización, el trabajo minero resulta más liviano que el agrícola, por esta razón lo que corresponde al propietario es muy superior a lo que corresponde al concesionario, que en buena cuenta resulta más contratista que concesionario. Es lo que conocemos como minería a “cielo abierto” o “a tajo abierto”.

El porcentaje justo ya está establecido y aceptado en el mundo. Es la fórmula denominada “Evo Morales”: 18 % para el minero y 82 % para el Estado.

La 34 Convención Minera que concluyó la semana pasada ha sido muy diferente de las 33 anteriores; pues, en aquellas se ha mantenido la situación leonina: para el concesionario la totalidad del mineral y todas las facilidades del Estado y éste último, represor sanguinario de las comunidades y del país. Pero en esta 34, sin el resguardo de las FF.AA., la Convención habría sido dispersada.

El empresariado debe rectificar. El fenómeno E. Morales prueba dicha realidad. No hacerlo sería guerra civil.

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