Columnista - Isaac Humala Nuñez

Disolver el actual Congreso: sí o sí

Isaac Humala Nuñez

18 sep. 2019 01:00 am
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Si el presidente Vizcarra no disuelve este Congreso, él será sacado de Palacio directamente a la cárcel. Quien le suceda, sea la vicepresidenta Aráoz o el presidente del Congreso Olaechea, pretenderán ahogar en sangre al pueblo peruano alzado contra tanta corrupción de los políticos gobernantes y tanta traición que ha convertido al Perú en país bajo ocupación de empresas extranjeras y virtual provincia de Chile. La represión se dará invocando el principio de autoridad.

La sanción a la corrupción no es detenible, ni la ocupación extranjera puede incrementarse más, y menos, aumentarse el sufrimiento y la delincuencialidad de los jóvenes por falta de trabajo. Por esta causa, están en huelga indefinida desde hace semanas, Arequipa, Moquegua, Puno, Apurímac con Matarani-Mollendo, su puerto internacional; y peor el nororiente petrolero, de Talara a la Amazonía, en paro indefinido con el oleoducto destruido.

El Perú profundo ya está de pie. Solo cabe reconstruir su grandeza, por el camino pacífico o por el conflicto. Ya tiene su propia capacidad bélica desde la sedición militar del Cuartel Locumba de Octubre-2000.

El nuevo Congreso que reemplace al actual, con Vizcarra hasta el 2021, tiene que necesariamente dar un indulto a los judicializados sociales y políticos y a los ancianos sin sentencia, una nueva Ley de minería e hidrocarburos; es decir, restablecer la patriótica Constitución de Haya de la Torre de 1979, modificable desde el día siguiente de su restablecimiento. Una nueva Constitución es ESTUPIDEZ.

Es preciso puntualizar que el Perú ya no está en situación puramente jurídica, ya prima el factum y no el juris, lo jurídico resulta “cojurídico”; es decir, la Ley natural de la sociedad sobrepuja ya a la Ley escrita por hombres de una generación. Es problema sociológico más que constitucional.

El Presidente Vizcarra tiene que tener muy en cuenta su calidad de jefe de Estado; es decir, encima de todos los poderes. Es Jefe Supremo de las FF.AA. y Policía (titular del poder real). Es lo máximo: en tanto personifica a la nación peruana, está por encima de su Constitución (sociología y no Ley).

Es excepcional oportunidad para Vizcarra: si a este Congreso corrupto y traidor reemplaza por otro, se ha puesto al Perú en camino pacífico a su grandeza. Y si no lo disuelve, la vía sangrienta es su responsabilidad.

No puede ignorarse la opinión de uno de los intelectuales peruanos notables internacionalmente: Hernando de Soto. Reconoce en Antauro Humala un intelectual respetable con poder real y que respeta la propiedad privada.

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