La influencia de las colonias de migrantes extranjeros en nuestro país convierte en una aporía el discurso cerrado del nacionalismo. En ese sentido, es esclarecedora la lectura del libro de la docente sanmarquina Nanda Leonardini Herane, Presencia italiana en el arte peruano del siglo XX (Fondo Editorial UNMSM). Doctora en Historia y magíster en Historia del Arte, Leonardini ofrece un pormenorizado recuento de los aportes de artistas, instituciones y empresarios italianos en la configuración de la expresión artística en el Perú en el siglo pasado.

Entre los primeros hitos está la construcción del Museo de Arte Italiano con ocasión del primer centenario de la Independencia republicana, proyectada por el arquitecto Gaetano Moretti, así como el monumento a Jorge Chávez, de Eugenio Baroni. Aunque fue considerado el primer museo de arte moderno en Lima, el estilo de Moretti estaba vinculado a un gusto clásico florentino; en el otro extremo, Baroni propuso por primera vez un monumento simbolista, alegórico, que el historiador del arte Castrillón consideró el “primer brote del modernismo en Lima”.

Entre las diversas referencias de la autora sobre la presencia italiana en el arte en el Perú, destaca Bruno Roselli y su defensa de los balcones limeños (personaje polémico a quien Vargas Llosa le dedicó su pieza teatral El loco de los balcones); el patrocinio empresarial de Mario Piacenza a través de una bienal de arte; el arte funerario de Ugo Luisi (como su escultura en la tumba de González Prada); las pinturas de Víctor Altíssimo realizadas para el Congreso; el impresionante cuadro surrealista y erótico de Ugo Camandona (nos referimos a Sirena en el km 83 de la carretera sur); la labor artística y docente de Ana Maccagno, así como la del padre Ugo de Censi y la orden salesiana con la formación de talladores entre niños y jóvenes de bajos recursos. También debe mencionarse la labor difusora de los pintores italianos por parte de las galerías de arte y el importante rol de los coleccionistas, como el caso de Enrico Poli Bianchi.

El libro de Leonardini no solo es un notable esfuerzo historiográfico sobre el arte italiano en el Perú (y su retroalimentación con las propias tradiciones del arte peruano), sino también permite, por medio de citas, a veces extensas, conocer cuál fue la recepción crítica (acertada, equívoca o hiperbólica) que en su momento merecieron muchas obras y artistas italianos en nuestro país.