En connivencia con sus aliados extremistas, los progre-marxistas o caviares vienen destruyendo el Perú. No cejarán de empujarlo al caos. Su presidente Sagasti gobierna impulsado por la izquierda sicópata que, por arte de magia, logró apropiarse del poder. Es evidente. La izquierda busca saciar sus odios por haber sido derrotada en aquella sanguinaria guerra que le declaró al Perú parapetada tras su brazo armado: sendero y mrta. Para este escriba, no hay duda de esta siniestra asociación criminal. Cada cual a su estilo. Lo que ahora suele llamarse la “izquierda democrática” es la hipocresía más grande. Es la misma izquierda que usaba el apellido para conquistar espacios políticos como fuente de poder, mientras recurría al terrorismo para que le haga el trabajo sucio que no le convenía ejecutar. Recordemos que, como consecuencia del desplome del Muro de Berlín, camaleónicamente la izquierda se transformaba en “demócrata”. Sin embargo no perdamos perspectiva. Analicemos. La génesis de la desgracia que ahora vivimos arrancó cuando el Estado peruano capturó al genocida guzmán y a su banda sanguinaria. ¡Y continuó fermentándose! Hasta que la “izquierda democrática” ingresó al poder a través del corrompido Humala gracias a millones de dólares de Odebrecht y del impresentable Chávez. ¡Humala sembraría la semilla del caos socioeconómico! Luego, infiltrada como asociada de Kuczynski, Vizcarra y Sagasti, la “izquierda democrática” consolidaría el desastre que ahora corroe las entrañas de aquel exitoso Perú, al cual durante alguna década la comunidad internacional consideraba la nación estrella de Sudamérica. Nuestra desgracia actual es pues resultado de una vendetta desatada por la izquierda, luego que la auténtica democracia derrotase a sus huestes terroristas. Por donde se le mire es manifiesta esta connivencia entre esa “izquierda democrática” y sus aliados sendero y mrta.

Dupla asesina indebidamente bautizada como luchadora social por una nefasta comisión de la verdad cvr. Otra facción políticamente correcta de la misma izquierda que navega con escopetas de dos cañones. La cvr criminalizó a nuestros soldados y victimizó a los sicarios de la “izquierda democrática” (senderistas y emerretistas). Y con ayuda de la CIDH (avispero rojo), redujo penas a los terroristas y obtuvo el pago de millones de dólares del Estado por reparación civil. Penosamente quienes entonces representaban a nuestra Democracia cerraron los ojos para “sanar heridas”. Buscaron la salida fácil convalidando la farsa de la izquierda democrática que juraba Urbi et Orbi su repudio al terrorismo. ¡Gran mentira! La “izquierda democrática” usó a las huestes de sendero y mrta como su fuerza de choque, trajeándola de Robin Hood y encubiertamente conformando un frente que impulsaba la lucha de clases para conseguir la justicia social. Inclusive empuñando el fusil, en vista de que el peruano jamás la favorecería dándole su voto.

Veinte años después, la “izquierda democrática” pone y saca presidentes. Lo hizo con Merino y Sagasti, incendiando las calles como advertencia sanguinaria. Pero además legisla imponiendo su credo totalitario, al amparo de chantajear al país con la violencia incontrolada que expande por todo nuestro territorio. Los ejemplos de Lima, Ica y Virú son contundentes.