Jaime Miranda Sousa

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CONTUNDENTE REALIDAD

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Al Capone creó el lavado de dinero

Tengo, nuevamente, la impresión de que existen personas que confunden, con buena o mala intención, a los peruanos, esta vez con el término LAVADO DE DINERO.

Lavar dinero es aparentar que un dinero adquirido ilícitamente lo ha sido lícitamente. Hacer lo anterior se llama “lavar dinero” porque una de las formas que tenía Al Capone para hacerlo era mediante lavanderías de ropa a las que les atribuía el lavado de ropa inexistente para hacer que tengan utilidades también inexisten, gracias a las cuales podía justificar la procedencia de su dinero, el mismo que invertía en negocios lícitos para mantenerlo en constante movimiento de manera que pueda demostrar, frente a la ley, que su dinero no era negro. Me parece que nuestra legislación penal confunde lavado de dinero con no declarar o esconder donaciones hechas a los partidos políticos.

Cuando se dona dinero a un partido y esta donación no se declara, no se lava dinero porque el partido que recibe el dinero no lo usa para generar ingresos aparentemente legales con el fin de demostrar que el origen del dinero recibido no era sucio. El donante tampoco lava dinero si el que lo recibe no lo declara porque al no hacerlo este es inexistente, por tanto no se requiere probar su origen. La obligación de los partidos de declarar quién es el que les ha donado dinero nace de la necesidad de saber si ella (la donación) les genera compromisos ilegales.

Hoy, a pesar de que existen técnicas mucho más avanzadas para lavar capitales que en la época de Capone (como las offshore o las divisas digitales), para lavarlos se requieren los mismos pasos que usaba Al Capone, primero: invertía el dinero negro en negocios aparentemente lícitos (compra de propiedades, etc); segundo: movía el dinero entre cuentas y lo invertía en negocios, como casinos o lavanderías, para hacer más difícil determinar el origen del dinero y tercero: introducía el dinero lavado en la economía invirtiéndolo en negocios absolutamente legales y, de ser posible, en negocios que permitan que el “lavador del dinero” lave también su imagen. El éxito que tuvo, el supuestamente exitoso empresario, Al Capone, lo demuestra el hecho que solo pudo ser condenado por evasión de impuestos

Soy ingeniero agrónomo y no abogado, por eso esta nota requiere la opinión de un jurista.

Por Jaime Miranda Sousa Díaz

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