Jaime Miranda Sousa

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CONTUNDENTE REALIDAD

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Alan no hizo política, la vivió doctrinariamente

El transfuguismo partidario e ideológico que caracteriza a nuestros políticos hace difícil entender a alguien que, como Alan, no hace política sino la vive con doctrina. La intensidad con que Alan vivió la política doctrinaria lo hizo dar a la transcendencia de las ideas apristas, y a la suya propia, más importancia que a su vida. A Alan le tocó dirigir al aprismo durante una etapa muy difícil porque la realidad del “Espacio-Tiempo-Histórico” que se vivía, cambió, de un día para otro, durante su primer gobierno (1985-1990), con la caída del muro de Berlín (1989).

Para comprender lo arriba expresado hay que tener presente que el año 1948, Haya resumió la naturaleza de su tesis sobre el Espacio-Tiempo-Histórico de la siguiente manera: “Cada Espacio-Tiempo- Histórico forma un sistema de coordenadas culturales, un escenario geográfico y un acaecer histórico que determina la relación de pensamiento y de devenir inseparables de la concepción espacial y de la mediación cronológica. Cada Espacio-Tiempo es expresión de un grado de conciencia colectiva capaz de observar, comprender y distinguir como dimensión histórica su propio campo de desenvolvimiento social. Y si un pueblo sólo llega a la adultez cultural cuando alcanza la conciencia de su peculiar proceso de desarrollo económico y social, ella sólo es completa cuando descubre, con el acaecer de su historia, la categoría intransferible e indesligable de su propio Espacio-Tiempo”. (Dr. Eugenio Chang, City University of New York).

Alan tenía 36 años cuando lo elegimos la primera vez. Su juventud y la ausencia de Haya de la Torre (murió el año 1979), dificultaron la adecuación, a la nueva realidad, de las creencias socioeconómicas que lo acompañaron durante su juventud. Volvimos a elegirlo para un segundo gobierno (2006-2011) cuando solo había pasado 17 años desde la caída del Muro de Berlín y el mundo estaba adecuándose (todavía lo está) a una nueva realidad, por ello no logró que el importante balance socioeconómico que alcanzó su segundo gobierno sea más equilibrado.

Alan será un importante icono de nuestra historia y su paso por la política peruana será considerado por ella como positivo y de mucha importancia.

Con su muerte Alan se llevó las acusaciones que le hicieron y nos dejó el sagrado derecho de la presunción de inocencia. Gracias, Alan, por las cosas buenas que hiciste. Descansa en paz.

Por Jaime Miranda Sousa Díaz

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