Jaime Miranda Sousa

Jaime Miranda Sousa

CONTUNDENTE REALIDAD

Acerca de Jaime Miranda Sousa:



Fidel no vale tanto

Contundente realidad

Si Cuba quedara a 2,000 km de Miami y no a 144, Fidel Castro fuera un dictador más que encontró la manera de satisfacer su ambición sacando del poder a un dictador, como Batista, cuya desmedida codicia lo llevó a permitir que la mafia de Al Capone se instale en Cuba.

Al principio, los cubanos vieron en Fidel al líder que los iba a librar del dictador y no al tirano que usó la cercanía de Cuba a Miami para poder instaurar la dinastía familiar que gobierna Cuba desde 1959 y que su enfermiza personalidad hizo que le diera importancia a un psicópata asesino como el “Che” Guevara, que le atraían los horrores de la guerra.

Fidel, quien no era un pensador, fue un orador de plazuela que, con descomedidos gestos, pedía a su pueblo dignidad y sacrificio para continuar una revolución que, estirándole la mano a Rusia y luego a Venezuela, dio de comer “arroz” a los cubanos y “caviar” a su familia y allegados cercanos.

Para fortalecer su opresor gobierno, poniendo en riesgo la paz mundial, se entregó a la URSS hasta permitir que instale misiles nucleares en la isla con lo que casi ocasiona la 3ra guerra mundial.

Esta crisis, llamada “crisis de los misiles” fue solucionada entre los EE.UU. y la URSS sin que Fidel, ni su dignidad, sepan lo que habían acordado. También, sin ética y con mano dura, ha logrado que, por ahora, muchos cubanos crean que sus intereses corren paralelos a los de la familia Castro.

Acabado el comunismo, Fidel tuvo que estirarle la mano al venezolano “socialismo del siglo 21”, supuesta doctrina económica inventada por el dictador Chávez para, al igual que Fidel, con el pretexto de luchar contra la corrupción –que desgraciadamente existía–, establecer en Venezuela, una casta familiar que ha permitido a sus hijas seguir viviendo en Palacio de Gobierno.

A su muerte, Chávez fue reemplazado por Maduro, un inculto dictador de primitivo lenguaje, que sustenta el poder, que se le está acabando, dando privilegios a las FF.AA. venezolanas.

Fidel Castro, causando muertos y mutilados, incluyendo peruanos, pretendió internacionalizar su revolución, por ello, frente a su muerte, la condolencia que merece es: “Descansa en paz”, más que eso es faltarle el respeto a los peruanos, militares y civiles, fallecidos o mutilados y también a sus familiares.



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