Javier Milei y la confianza que va creando

Javier Milei y la confianza que va creando

El Fondo Monetario Internacional – FMI mira con buenos ojos las actitudes de Estado del presidente de la República Argentina, Javier Milei. Anuncia un nuevo desembolso para esta hermana Nación arruinada por el kirchnerismo en los últimos años que llegará hasta los 800 millones de dólares y serán en adición a los 4,500 del mes de enero de este año. Milei está decidido a que la única manera de que Argentina vuelva a ver la luz de la prosperidad es concentrarse en la reingeniería económica y para ello el ajuste es necesario. Ello supone para el FMI solamente dos medidas, es verdad, relevantes: aumentar las reservas internacionales y eso tiene lógica porque Argentina en los últimos años no ha juntado ni un solo peso o si prefiere ni u solo dólar; y lo segundo, pues reducir el déficit fiscal. Esto último es fundamental para tener otra vitrina camino a la referida confianza que a pulso deberá ganarse el país. Su plan de reactivación, entonces, no es nada fácil. Ya mismo el gobierno ha afrontado en los últimos días huelgas en diversas partes del país en la idea no solamente de expresar su oposición por los sectores de la izquierda argentina, sino en provocar el colapso del propio gobierno y los argentinos no deben permitirlo porque no se trata de cerrar filas con un gobierno de derecha, si no con uno que desea resucitar al Estado muerto por la irresponsabilidad económica del pasado inmediato. El mandatario Milei va a mil por hora y no se amilana con nada porque tiene claro cual es su objetivo de Estado y eso me parece bien. A nadie que conduzca las riendas de un país le debe temblar las piernas. No soy liberal o libertario como se encarga de llamarse el propio mandatario argentino –en el fondo todos sabemos que es lo mismo– y no necesito serlo para darme cuenta con la mayor sensatez que corresponde, que este hermano país de América del Sur, podría recuperar el tiempo perdido con decisión y carácter donde todos se ajusten de lo contrario nada van a lograr. Los viajes de Milei al exterior en sus primeros cinco meses de mandato no han sido en vano porque se han evidenciado estratégicos. Ha ido a promover su receta económica expuesta durante la campaña que le dio la victoria y que, francamente, no le sería difícil presentar a las entidades de la economía mundial, que ven con buenos ojos la actitud de Milei para que Argentina vuelva a ser la nación competitiva del pasado en América Latina. La rapidez con la cual se viene movilizando el presidente argentino ha dado su primer fruto: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE, en su reciente reunión en París, acaba de dar la bienvenida a Argentina para la adopción de la denominada Hoja de Ruta para que este país meridional de Sudamérica pueda dar un paso cualitativo en su adhesión a la OCDE y así mostrar luego con su ingreso hallarse en el club de los países con las mejores prácticas estatales del globo. Y pensar que el Perú que también viene buscando ingresar en este codiciado club de países que –repito– cuentan las mejores prácticas de gestión gubernamental en el mundo, recién en 2022 recibió los instrumentos sobre para la referida Hoja de Ruta. Todo se debe a la performance del gobernante bonaerense que no solo no se inmuta en su objetivo de lograr sacar adelante a su país, sino que crea la confianza indispensable para conseguir ese objetivo de Estado. Todo lo que viene sucediendo en Argentina es muy bueno para sus ciudadanos y sin ser mezquinos y sin ideologías, hay que reconocerlo. Que nada lo perturbe en su propósito de ver a Argentina en las grandes ligas de la política americana y mundial como al comienzo del siglo XX en que fue un país del primer mundo.

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