Según la BBC, los países latinoamericanos que más han sufrido por la crisis a raíz de esta pandemia son Venezuela (menos 30% del PIB), Perú (menos 12.9 del PIB), Panamá (menos 11% del PIB), Argentina (menos 10.5% del PIB), México (menos 9% del PIB) y Ecuador (menos 9% del PIB). Aparte de la desgracia de aparecer a renglón seguido de Venezuela como la nación que peor ha gestionado el impacto del covid, la nota a pie de página de la BBC -respecto a lo ocurrido en nuestro país- directamente pone como culpables de semejante desastre al mendaz Vizcarra y a la suerte de recua de acémilas que lo ha venido acompañando durante su gobierno. En efecto, dice la BBC que, “A diferencia de Venezuela, Perú llegó a 2020 con el historial de una década –en rigor, dos décadas- ininterrumpida de crecimiento económico. La caída del PBI en 12.9% le convierte en uno de los países más golpeados del planeta. La fuerte paralización causada por el confinamiento estricto que se expandió por varios meses fue la causa fundamental. Perú ejecutó uno de los programas de estímulo de mayor magnitud de toda Latinoamérica, pero su efectividad se vio limitada como consecuencia de estrictas medidas de confinamiento y una interrupción abrupta de las inversiones.”

Ocurre, amable lector, que Vizcarra hizo las cosas muy, pero muy mal. El costo de semejante desastre lo pagaremos los 32 millones de seres que vivimos en este atribulado país capturado por un mitómano presumido, quien orquestó una celada para suceder en el poder a Pedro Pablo Kuczynski. Porque una vez Vizcarra instalado en palacio se dedicó a urdir un régimen nefasto, signado por el golpismo trapacero, el amiguismo chusco, la vendetta brutal contra sus oponentes -en realidad defensores del interés de la sociedad-, la vanidad más oprobiosa y, sin duda, una corrupción con mayúscula. En síntesis hablamos de un tipejo torpemente mediocre, moralmente descalificado para gobernar, premunido de una labia populachera con la cual seducía a unas mayorías embobadas por su lema falsario “soy el presidente que lucha contra la corrupción”. Lema acuñado en complicidad con esa denominada “gran prensa”, a la cual corrompiese, en benefico propio, con recursos del Estado. Aparte de inepto para gobernar, Vizcarra es un falsario que engañó 24 horas diarias durante casi tres años desafortunados. Falsario, decimos, porque hoy viene siendo investigado por la Fiscalía claramente por delitos de corrupción perpetrados durante su paso como gobernador moqueguano. Otro atentado sideral de este fariseo Vizcarra fue culpar a terceros, en connivencia con sus secuaces Zeballos, Zamora y Mazzetti, de sendas engañifas para no comprar pruebas moleculares, camas UCI, plantas de oxígeno, equipos preventivos para el personal médico y asistencial, etc. Finalmente está el escándalo de no haber adquirido la vacuna contra esta pandemia, dejando a la población abandonada ante un criminal riesgo de mortandad. Los detalles de esta mendacidad son harto conocidos.

Lo que resulta intolerable es que el Jurado Nacional de Elecciones mantenga firme la postulación de este sujeto incompetente, moralmente descalificado y hoy investigado por corrupción.