Columnista - Jorge Alania Vera

De dentro hacia afuera

Jorge Alania Vera

28 ago. 2019 02:10 am
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Fue un ícono de la moda y el cine. En su mejor momento profesional, llegó a ser la actriz mejor pagada de Hollywood con 12.5 millones de dólares por película. Desnuda y embarazada en una portada de Vanity Fair en 1991, hizo historia. La iconoclastia de su figura en una revista de circulación mundial tuvo, pese a la polémica que desató, un cariz de ternura y autenticidad.

Ahora, a los 56 años, Demi Moore publica sus memorias. Ya no es la luz que fue alguna vez, sino una sombra que se empeña en ser luz pero en cuya estela se pueden divisar las secuelas de su flamígera vida. Aunque lo apropiado sería decir que no fue una luz sino un destello relumbrante pero, como todos aquellos que consagra la vanidad humana, fatuo y efímero. Consciente de su declive dijo hace unos años: mi existencia es una espiral de autodestrucción, que hoy, sin embargo, vislumbra un atajo hacia el sosiego y la serenidad.

Como en tantos casos trágicos, su padre dejó a su madre antes de que Demi naciera, y su padrastro se suicidó cuando ella tenía 17 años. Padre ausente y madre patológicamente conflictiva, casi siempre están dolorosamente presentes en historias en las cuales al final del túnel no hay una luz sino una, dos… muchas sombras.

Temerosa, como Marilyn Monroe, de que los flashes de los sets del modelaje y la cinematografía descubrieran su verdadera identidad, se aventuró en protagonizar imágenes controvertidas que se publicaron en Playboy o Penthouse, con el pseudónimo de Vivianne Pollentier. Pero Vivianne y Demi eran la misma y entonces, como tenía que suceder, se llegaron a encontrar en las pasarelas y los estudios.

En años pasados, fue ingresada en un hospital de Los Ángeles por sobredosis de drogas y alcohol. Su depresión era tan aguda que, delgada hasta el límite, llegó a asegurar que se le caían los dientes a causa de ella.

Pero allí están sus memorias y allí está Demi para enseñarnos cómo se puede sobrevivir al filo o en las primeras pendientes del abismo. Soy “peculiar, excéntrica y feliz” ha dicho hace poco y no hay razón para no creerle, pues la fatalidad y el infortunio tienen secretos que sólo los que la han vivido conocen.

La película ‘Ghost’ la lanzó a la gran fama, que supo apuntalar con otras producciones como ‘Algunos Hombres Buenos’, ‘Una Proposición Indecente’ o ‘Acoso’. Se casó tres veces: la primera a los 18 años, con el músico Freddy Moore, de quien tomó su apellido; la segunda, con el actor Bruce Willis, con quien tuvo tres hijos, y la tercera, con el también actor Ashton Kutcher, 15 años menor que ella y de quien se divorció en el 2011.

La vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla, escribió García Márquez. Demi Moore la recuerda de una manera y así nos la ha contado: ‘Inside Out, De dentro hacia fuera’, como se titulan sus memorias. De la sombra a la luz, que, ojalá, le siga iluminando.

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