Jorge Alania Vera

Jorge Alania Vera

EPÍGRAFE PARA UNA NOTICIA

Acerca de Jorge Alania Vera:





El hombre que cayó del cielo

Hace poco más de un mes, un inglés tomaba el sol en el jardín de su casa cuando oyó un golpe ensordecedor. Era una persona que, aparentemente de la nada, se había estrellado en el pavimento. La identidad de la persona sigue siendo un misterio, pero la causa de su caída no. No es la primera vez que pasa algo así en Londres. Según la Cadena NBC, no se trataba de un suicida como cualquiera habría pensado inicialmente, sino de un polizón que se había caído de la parte trasera de un jet cuando este se acercaba al aeropuerto para aterrizar.

La temeraria gesta no es novedosa. Hay varios casos registrados de polizones que han muerto o sobrevivido de milagro a un viaje en el tren de aterrizaje de un avión al que ingresaron subrepticiamente. De las 105 personas que han intentado viajar así desde 1947, solamente 25 han sobrevivido, de acuerdo al Instituto Médico Aeroespacial Civil de la Administración Federal de Aviación de EE.UU.

La mayoría muere, porque en el tren de aterrizaje no hay calefacción, ni oxígeno ni presión, elementos indispensables para sobrevivir en altitud. Otros fallecen al caer, cuando el avión despliega sus ruedas para aterrizar. En el 2001, fue hallado el cuerpo congelado del paquistaní Mohammed Ayaz en un hangar al final de un vuelo.

En el 2002 se encontraron los cuerpos de dos niños, de unos 12 años, en el tren de aterrizaje de un avión de Ghana Airways procedente de Acra. Un domingo 9 de setiembre del 2008, Josef Matada cayó del cielo. Tenía 26 años y huía de Angola para encontrarse con Jéssica Hunt, su amor de toda la vida. En el 2012, un niño de 11 años voló de Manchester a Roma como polizón y fue regresado a salvo a su hogar. Dos hermanos de 23 y 19 años volaron en 1996 de Nueva Delhi a Londres en el tren de un Boieng 747.

El mayor sobrevivió al viaje de 10 horas de British Airways, pero el menor no pudo hacerlo, En 1993 otro niño de 13 años voló desde Bogotá a Miami en un avión DC-8, a 35,000 pies. Cuando lo encontraron estaba cubierto de escarcha. En 1986, un hombre de 35 años lo hizo desde Panamá a Miami en un avión 707. Su vuelo es recordado como la supervivencia de mayor altitud registrada por un polizón hasta hoy. Un joven de 17 años voló de Bogotá a Ciudad de México en 1997 y también cayó del cielo, como otro de la misma edad, que hizo el recorrido de La Habana a Madrid.

Una foto, tristemente célebre, registró la caída de un hombre nunca identificado, en los primeros momentos del atentado del 11 de setiembre en los Estados Unidos. Lo hacía desde la torre norte del World Trade Center. El medio la tituló: el hombre que cae.

Todos aquellos que, por una razón u otra, cayeron solos y violentamente del cielo, en realidad ya se habían caído lentamente en el pozo de la desesperación y el desconsuelo. El polizón que viaja en un tren de aterrizaje se parece en algo a la persona que trata de vivir sus sueños, a sabiendas de que ellos pueden ser en veces temerarios, insólitos, incomprendidos, porque en ciertas alturas hace demasiado frío, casi no hay oxígeno y no se puede eludir el viento huracanado de la muerte.





ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Olaechea: “Vizcarra busque evitar que TC se pronuncie sobre demanda competencial”

Olaechea: “Vizcarra busque evitar que TC se pronuncie sobre demanda competencial”