Jorge Alania Vera

Jorge Alania Vera

EPÍGRAFE PARA UNA NOTICIA

Acerca de Jorge Alania Vera:



La rana y el escorpión

Las fábulas de Esopo, inspiradas en las vicisitudes diarias de la convivencia humana, son historias sencillas con moralejas extraordinarias. Herodoto, el historiador, afirmó que fueron muy populares en la Grecia clásica, afirmación que confirmaron Platón y Aristófanes. Sus relatos fueron divulgados por vía oral a toda la comunidad, pero su fama logró que se plasmaran en textos utilizados para la enseñanza en las escuelas. Demetrio de Falero, recopiló más o menos quinientas de ellas en el siglo IV A.C.

Una de esas celebérrimas fábulas es particularmente ilustrativa sobre la fatalidad del destino de algunos seres. ¿Qué cosas vienen con uno y qué cosas no? ¿Nacemos predispuestos inexorablemente para algo o vamos adquiriendo esa predisposición, tal vez fatal, a lo largo del tiempo?

Un escorpión se hallaba en la orilla de un río, intentando encontrar una manera de cruzar a la otra. Fue entonces que miró a una rana, que se hallaba descansando cerca y le pidió encarecidamente que la llevara sobre su espalda para que no se ahogara. Si hago eso me picarás, dijo la rana desconfiada. No hables tonterías, replicó el escorpión: si lo hiciera los dos moriríamos, porque yo me hundiría contigo.

Satisfecha con la lógica de esta respuesta, la rana dejó que el escorpión trepara en su lomo y comenzó a nadar hacia la orilla opuesta. A mitad del trayecto, sin embargo, sintió el aguijón. ¿Por qué has hecho eso?, preguntó alarmada. ¡Ahora vamos a morir los dos! Lo siento mucho, dijo el escorpión. Es que no pude evitarlo. Es mi naturaleza.

José Emilio Pacheco, en su extraordinario libro: No me preguntes cómo pasa el tiempo, cuenta en un poema una historia parecida, con el escorpión y su destino como protagonistas: “El escorpión atrae a su pareja/ y aferrados de las pinzas/se observan/durante un hosco día o una noche/ anterior a su extraña cópula/ Termina/ el encuentro nupcial/el macho/ es devorado por la hembra/que, dijo El Eclesiastés/ “es más amarga que la muerte”.

La fatalidad del instinto irresistible de morir, de autodestruirse, condiciona el destino de algunos seres. Desde los tatuajes a los llamados piercings y las lesiones autoinfringidas, todos son señales de una compulsión que ha adquirido caracteres epidémicos, especialmente entre los jóvenes.

De ranas y escorpiones está poblado el mundo. ¿Qué calabozo es más obscuro que el propio corazón? ¿Qué carcelero es más inexorable que uno mismo?, se pregunta el escritor Nathaniel Hawthorne

El escorpión es Tánatos, el dios de la muerte, hijo de Nix, la diosa de la noche y hermano gemelo de Hipnos, el dios del sueño. La rana es el símbolo de Eros, el dios del amor que naufraga a mitad del río, como tantos y tantos en la vida.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Represalias a fiscal por denunciar a corrupta Odebrecht

Represalias a fiscal por denunciar a corrupta Odebrecht