Jorge Alania Vera

Jorge Alania Vera

EPÍGRAFE PARA UNA NOTICIA

Acerca de Jorge Alania Vera:



¿Qué pasa aquí?

Recientes sucesos en América Latina nos han hecho preguntar qué pasa aquí y las respuestas que ensayamos no nos aclaran el panorama sino que nos confunden aún más. Eso que abarca la órbita sudamericana, abarca también, con otros énfasis, la realidad mundial y local. E incluso hasta nuestro propio ámbito personal con sus realidades y sus fantasías cotidianas.

Algo pasa que nos desubica, nos desorienta, nos hace sentir en un túnel o en un laberinto. Algo suena como el sonido del silencio, como el fragor de un fuego lento e invisible. Algo huele mal pero no como un desaguadero sino como un río que de pronto se seca. Un río que aun en las épocas yertas siempre tiene un poco de agua.

Un terremoto provocará en Lima, decenas de miles de muertos y una pandemia mundial de gripe, lo hará con millones. Sucederá de todas maneras. Pero el mundo ha seguido su curso y lo seguirá después. Y cuando pase para muchos será como el fin del mundo. Y así lo vivirán y contarán.

¿Estuvimos ubicados alguna vez como especie, como para sentir o insinuar que de repente no lo estamos ahora?¿Aparte de saber dónde estaba el norte y dónde el sur, supimos alguna vez acaso a dónde íbamos y de dónde veníamos?¿Un túnel no es la metáfora más apropiada de la vida? Lo dijo con gran belleza y verdad Mario Benedetti: Vamos siempre a tientas…” hasta que una noche/se queda uno sin cómplices ni tacto/y a ciegas otra vez y para siempre/se introduce en un túnel o destino/ que no se sabe dónde acaba”. ¿Y el laberinto? ¿No son lo mismo los enrevesados y duplicados y cruzados caminos que la sensación de ser abandonado en medio del desierto, como cuenta Borges? ¿No somos, después de todo, nosotros y nuestro tiempo, nuestra circunstancia, nuestra vida, siempre al límite o más allá del límite?

Aquí pasa lo que ha pasado una y otra vez sobre la tierra. Los cuatro elementos en constante pugna. Los que se van, que echan de menos, y lo que llegan que siempre van por más. Somos autodestructivos pero lo hemos sido antes y lo seremos después hasta que desaparezcamos. Desde que vimos la luz caminamos hacia las sombras. Desde que somos, vamos dejando de ser. ¿No nos dice Darío: “ Ser y no saber nada. Y ser sin rumbo cierto…”?

Porque somos lo que somos y como somos, todas los tiempos han sido críticos. Aquí pasa lo que ha pasado otras veces. Las mismas preguntas aunque, de repente no las mismas respuestas. Los mismos dilemas. Las mismas encrucijadas. Los mismos júbilos que nadie o todos pueden notar. Los mismos silencios que se extienden sobre las avenidas y los páramos. De tierra o asfalto. Con la luz del sol o con las luminarias de la noche.

Pasa la vida y pasa la historia. Y todo pasa como si se fuera a quedar o como si fuera a desaparecer de un momento para otro. La teoría del péndulo. El péndulo con un compás eterno o sin ninguno. La teoría del caos. El náufrago que se salva del mar y va a dar a un desierto. El suicida y el converso.

Todo pasa y todo llega. Hasta lo que aún no ha pasado. Hasta lo que nunca llegará.



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