Columnista - Jorge Morelli

La cadena de pagos es una sola

Jorge Morelli

29 mar. 2020 03:00 am
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La propuesta que hace el exministro de Economía Jorge Baca Campodónico en esta edición de EXPRESO es verdaderamente extraordinaria.

Lo primero es que las medidas para rescatar la economía del colapso tomadas hasta la fecha son por un monto que es la mitad de lo que hace falta.

La suma de todas las medidas hasta hoy alcanza al equivalente de 1.4% del PBI del Perú, según Baca. En la estimación de Apoyo, suman 1.7% del PBI. Da lo mismo.

El hecho es Baca calcula que hace falta un 3% del PBI, el doble de lo actual, para evitar la pérdida de empleos y la destrucción del aparato productivo.

¿Que esto puede causar un déficit fiscal gigantesco? Por supuesto que sí. El paquete actual generará uno de 6%, dice Apoyo. Así fuera el doble, hay que asumirlo. Hay que hacer con el déficit fiscal lo mismo que con el contagio del coronavirus: aplanar la curva en el tiempo. Empujarla hacia adelante. No hay otro camino.

Lo más importante hoy no es tampoco cómo se financia ese gasto, sino hacia dónde se dirige ese gasto.

Al respecto, considere lo siquiente: Baca precisa que EE.UU, Alemania y el Reino Unido están asumiendo el costo íntegro de la planilla de todos los trabajadores parados durante todo el período de suspensión.

Además, aplican, como se sabe, la cuarentena de manera dirigida solo a ciertas zonas o ciertos grupos de edad para no pararlo todo. Así es como evitan el despido masivo y permiten a las empresas arrancar de nuevo.

Nosotros no sabemos regular bien eso ni podríamos darnos el lujo de cubrir la planilla entera del país. Baca precisa entonces un modo de acotar el subsidio cubriendo la planilla de los que menos ganan al 100%, y solo al 25% la de los que ganan más. Los números pregúntenselos a él.

Lo importante es que es posible que eso signifique reorientar el paquete que el Gobierno viene aplicando hasta la fecha. Porque hay en ese paquete ayudas directas muy bien intencionadas –como el bono de 380 soles a las familias, o disposiciones para las empresas más pequeñas-, pero no dan en el blanco.

Es imposible direccionar la ayuda a las empresas más pequeñas porque la inmensa mayoría de ellas son informales y, entonces, ¿quién sabe dónde están, cómo alcanzarlas? No existe un registro de informales. Si hay por allí alguno que dice que es la oportunidad para formalizarlas, no haga caso de eso. Richard Webb me dijo una vez hace décadas, cuando presidía el BCR la primera vez, que una política pública, para ser eficiente, nunca debe tratar de matar dos pájaros de un tiro.

Los trabajadores y las empresas informales son proveedoras de las empresas formales. Para salvar a los trabajadores y a las empresas informales, dice Baca, hay que hacer arrancar de nuevo a las empresas formales medianas o grandes que dan empleo a las informales.

Las empresas más grandes, en cambio –las mineras y las de energía, los bancos, las de comunicaciones- pueden salir adelante por sí mismas.

Pero la economía, señores, es una sola, no dos. No hay una economía formal y otra informal. Eso del dualismo es una imagen falsa que quedó de lado en los trabajos sobre la Indonesia holandesa hace 50 años. La cadena de pagos es una sola.

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