Juan Carlos Ruiz Rivas

Acerca de Juan Carlos Ruiz Rivas:



El enigma de la “brisa bolivariana”

Pierden su tiempo quienes quieren hacernos creer que los sucesos ocurridos en España, México, Ecuador y Chile forman parte de una brisa bolivariana que pondría en jaque un modelo de crecimiento “neoliberal” –como erróneamente lo llaman sus detractores. A lo sumo responde a un nuevo ciclo de redistribución social, amplificado por la gran conectividad que atraviesa nuestro mundo global, en tiempos de mayor reconocimiento nacional y popular.

Coinciden estos detractores con grupos críticos al desarrollo de un libre mercado que fomente la competencia entre actores económicos. Un libre mercado que, sin duda, se encuentra años luz del mercantilismo que caracteriza la relación de nuestras élites empresariales con Estados tomados por asalto para proteger los intereses de unos pocos, afectando a grandes mayorías, que -de una u otra forma- terminan estallando su ira contra decisiones arbitrarias que, por muy mal pensadas y comunicadas, terminan siendo detonantes de la indignación ciudadana.

Esta confusión interpretativa tiene su origen en la deficiente comprensión que tienen los políticos que se dicen “de izquierda” sobre los mecanismos que esconde un dato de la realidad que no podemos negar como parte esencial del intercambio de bienes y servicios en sociedades modernas y postmodernas: el mercado. Este no es una consecuencia del “neoliberalismo”, ni nada parecido a “eso”, que mi pequeño cerebro científico aún no termina por comprender.

¿Qué diablos significa “eso”? O somos liberales o no lo somos. Y si no lo somos, entonces somos cualquier otra cosa que no es ser liberal. Llámenlo como quieran, pero utilizar el mismo término para referirnos a un comportamiento que niega lo liberal es lo más absurdo que ha podido generar el pensamiento político, y además infértil en términos conceptuales, porque no explica ningún comportamiento social, ni económico, ni de ningún tipo, salvo los prejuicios de un pequeño grupo de “seudo intelectuales” que son incapaces de construir un modelo propio, original y alternativo de desarrollo.

Me indignan por ello los rebuznos sociológicos de esos líderes venezolanos, cuando concluyen -con su insignificante imaginación- que procesos sociales como los ocurridos en Barcelona, Santiago, Sinaloa y Quito responden a una supuesta tendencia generada por sus “ingeniosos” y “privilegiados” cerebros geopolíticos. Nada más alejado de la realidad.

“Bullshit” dicen los anglosajones cuando califican estos primitivos discursos interpretativos de la realidad social. Si realmente queremos comprender lo que está sucediendo, necesitamos leer un poco de cada historia particular, para entender el origen de los comportamientos y el porqué de sus consecuencias “buscadas” y “no buscadas”, esas que generan nuestras acciones individuales y grupales, buscando un cambio social o la consolidación de costumbres arraigadas a través de los años.

Sea como sea el cuento que tengamos al frente, lo que sí debemos erradicar cuanto antes son esos pensamientos primitivos que NO explican la realidad, sino que la someten a la dictadura de sus más bajos instintos y emociones.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Fiscalía cita a declarar a Gerardo Sepúlveda

Fiscalía cita a declarar a Gerardo Sepúlveda