Juan del Álamo está de vuelta y retorna en gran momento. El diestro salmantino no es nuevo en Acho. Su primer paseíllo, como novillero aún, data de 2009. Dejó la huella de su torería y retornó en 2013 ya como matador de toros. Tuvo una gran tarde y le cortó las dos orejas a un buen ejemplar de Caicedo.  Volvió nuevamente al año siguiente y pasó inédito ante un lote muy difícil al que nunca se acomodó.

El tiempo no transcurre en vano. Ahora Juan del Álamo retorna a la plaza milenaria cuajado. Llega acartelado como el triunfador de Madrid. En simple, Juan del Álamo está hoy en la cumbre del toreo y de su propia vida pues iluminan su existencia su hijito Julio, nacido hace meses, y su esposa Virginia. Ya en Lima, Juan del Álamo despliega los trastos y atiende en un hotel de San Isidro a la prensa que le pide evocar sus inicios. “A mí el toreo me llamó la atención desde los nueve o diez años. Ya con trece sin embargo la decisión estaba tomada”

Nacido en Ciudad Rodrigo en 1991, Juan supo beneficiarse con las bondades de la escuela salmantina. “Salamanca te ofrece una gran escuela. Goza de un profesorado importante, brinda una gran formación práctica, teórica y en campo. Te da facilidades”. Ya decidido a mostrarse, el diestro salmantino tuvo que afrontar un problemita adicional originado en la pila bautismal. Pronto se dio cuentas que en el mundo del toro no iría muy lejos llamándose Jonathan Sánchez Peix. El Jonathan quedó en Juan. ¿Y por qué del Álamo? “Justo en ese momento me encontraba entrenando en una ganadería llamada El Álamo”.

Y cuajó el torero. “Yo defino mi toreo como muy clásico. Me gusta profundizar en cada pase, en cada muletazo. Y procuro hacerlo siempre con mucha verdad. Tengo ilusión de pisar nuevamente Acho, plaza de muy buena afición. Tiene taurinos de rigor y seriedad y se vive con pasión”. Ya lo sabe, Juan del Álamo está listo y esta tarde abrirá plaza junto a Joselito Adame y Fernando Roca Rey. Puede ser su gran tarde. Él está en gran momento. “Mi momento es de madurez. Vengo a Lima luego de una temporada importante. Considero que hago más lo que siento, lo que me gusta. Estoy  muy ilusionado”. Juan está listo para lidiar los ejemplares de el Olivar y la Viña de Paiján. Y lo dice con la misma seguridad con que se mueve en la cara del toro

Juan del Álamo quiere conquistar Lima, una ciudad que siempre estuvo vinculada al toreo pero que hoy vive un momento dulce con dos toreros de la talla de Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós. “Ya son dos toreros muy cuajados. Andrés ya demostró lo que vale y Galdós va a ser muy importante, va a dar mucho que hablar. Está creciendo mucho como torero”.

En su mejor momento

Del Álamo se encuentra acompañado por un miembro de su cuadrilla. Intercambian mirada afirmativas. El capote está listo. Miro a mi apoderado y también intercambiamos miradas afirmativas. La entrevista ha terminado. Subimos los cuatro hasta el último piso. Salimos a una bella terraza. El  sol quiere asomarse y Juan del Álamo, que ha venido a Lima con la más legítima ilusión de Escapulario, toma el capte y ejecuta ceñidos lances con aroma de hondura, que despiertan al mismo sol. Es tu momento, torero.