El presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Jorge Salas Arenas, se aferra a su cargo pese a que su presencia es insostenible por las graves sospechas de fraude electoral. Mediante comunicados niega todo riesgo en este proceso electoral, pero ya no tiene credibilidad. Ha convocado un refuerzo y es nada menos que el encargado del despacho presidencial morado, Francisco Sagasti, quien le ha ofrecido su respaldo y solidaridad frente a los graves cuestionamientos en su contra. ¿Acaso esta aparición también es parte de lo que se ve a todas luces como un fraude electoral? Si tenemos en cuenta que estas elecciones estarán bajo su dirección y total manejo, tal vez se unan perro, pericote y gato para mostrar una apariencia de normalidad. Así se cocinaría una campaña psicosocial, que será necesaria para sostener a un próximo presidente que no llegará por la fuerza de los votos, sino por la fuerza de la corrupción de quienes necesitan un nuevo gobierno complaciente que les garantice impunidad.
Los tambores del fraude suenan fuerte y frente al sometimiento de las instituciones parece que ya todo está perdido, solo la voluntad de este pueblo peruano podría frenar todo este poderoso andamiaje. ¿Cuánto estamos dispuestos a dar los peruanos por defender nuestra democracia y libertades? Acaso este es el momento para que todos salgamos y demostremos verdaderamente nuestro amor al Perú.

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