Si hay algo gracioso en medio de toda esta tragedia política que ha expuesto el pus del gobierno de Martín Vizcarra, es que este señor ya habría sido traidor desde antes de haber asumido Pedro Pablo Kuczynski. Se oye a Richard Swing en los “audios de la vergüenza” que él mismo le pasó a su adversaria en el debate presidencial –esa es su versión– la estrategia de PPK esperando que “al viejo le diera un infarto”.

Pero lo cierto es que se ha cumplido el adagio popular de que el que a hierro mata a hierro muere, pues al traidor contumaz que habría sido y estaría siendo Martín Vizcarra lo han traicionado sus más cercanos colaboradores, exponiendo una serie de hechos delictivos que ponen al Presidente en funciones a un paso de la vacancia por incapacidad moral, según el artículo 113, inciso 2 de la Constitución Política. Este tiene que ver con una decisión POLÍTICA del Parlamento ante actos considerados moralmente inaceptables y que pudieran llevar a la comisión de delitos por parte del presidente de la República, y no (como dice algún corifeo constitucionalista oficioso) con la incapacidad moral relativa a la demencia.

En estos audios de interés público para la nación –que no pueden ser descalificados por haber sido grabados subrepticiamente como ya señalan sus corifeos contraviniendo sentencias del TC–, se escucha a Vizcarra conspirando para entorpecer la acción de la justicia a través de mentiras en el caso Richard Swing y Mirian Morales, la secretaria general de la presidencia. Luego, una mujer aparentemente despechada, que no quiere cargar con el peso de la justicia, se carea con el propio Vizcarra quien confiesa claramente que ella es más poderosa que la misma secretaria general de la presidencia. Pues en la grabación, el Presidente afirma que a una llamada de esta señora acude corriendo a Palacio cualquier ministro, mientras se desarrolla una conversación de telenovela barata hasta que Vizcarra finalmente explota y le espeta: “¡Estás llena de odio y de mentiras, ya me hartaste!”

Lo último es la conversación entre la mujer y Richard Swing, que desarrolla una serie de delitos que habría cometido Vizcarra –Chinchero–, de los que ellos sabían o tenían guardados bajo siete llaves.

Vizcarra mintió al país cuando dijo que no conocía a Richard Swing, pues los audios no solo demuestran que lo conocía sino que intentaba hasta borrar el registro de ingreso a Palacio de Gobierno. El presidente en funciones le debe una explicación al país, pero no una de esas “explicaciones” con mensaje a la nación o “conferencias de prensa” sin periodistas, como ha venido sucediendo con la anuencia servil de la prensa. Esta vez la prensa tiene la oportunidad de redimirse: debe cumplir con su deber de inquirir al jefe del Estado y no de pasarle la franela por unas migajas de publicidad estatal.

Kaput significa averiado, estropeado. En esa situación terminan los últimos diez meses del gobierno de Martín Vizcarra… si es que termina.