Kurt: el envidioso recesivo

Kurt: el envidioso recesivo

Olvidando la tarea primordial de promover la estabilidad, y por ende, la confianza con el fin de incentivar la inversión privada, el ministro de Economía Kurt Burneo trocó sus primeros selfies en modo top model para pasar a arremeter contra su propio gobierno: “la economía peruana se está enfriando… y puede caer en una recesión donde… se destruyen empleos” (Gestión 17/8/22), antes, había recortado el crecimiento esperado en el 2022 de 3.6% a 2.2% del PBI (RPP 6/8/22) y como colofón precisó: “la inversión pública viene cayendo desde octubre 2021” (La República 20/6/22).

Con este último alcance, Pedro Francke se quedó colgado de la brocha con el autobombo que pinceleó en “Hildebrandt en sus trece” colocándose como el recordman de la inversión pública con 4.7% del PBI en el 2021. Ahora se sabe que sólo creció sostenidamente en agosto y setiembre de su corta gestión, ya que el profesor Waldo Mendoza tuvo a cargo el MEF con el crecimiento en los otros siete meses del año (enero-julio). Además, la inversión pública ha superado el 5% del PBI en otros años, como por ejemplo, el 2013 en que se situó en 5.5% del PBI (Memoria BCRP).

Tampoco resulta sencillo comprender los flagelos del titular del MEF, por lo que oficiando de psicoanalista, el exministro Luis Castilla diagnostica: “Se está haciendo la camita para ejecutar mayor gasto público y gasto corriente”, mientras que para el exjefe de la Sunat Luis Arias Minaya, este masoquismo tiene por objeto ponerse “en el lado más negativo del espectro proyectando un crecimiento de 2.2% para el 2022. Ahora advierte una posible recesión. Es obvio que está buscando un presupuesto expansivo para el 2023. La pregunta es con qué se va a financiar dicho presupuesto”. Sin embargo, una nueva rabieta reflejó su inestabilidad. Resentido con el BCR por el portazo a “su consejo” de morigerar el alza de la tasa de interés de referencia. que se elevó de 6 a 6.5% -pudiendo aprobar un “cachito” de 0.25% por deferencia con el flamante ministro- explotó: “las políticas monetarias y fiscal han operado claramente en la dirección de enfriar la economía. El BCR viene elevando… la tasa…, encareciendo el crédito al sector privado… para que la inflación retorne del 8.8% al rango entre 1% y 3%”, rematando con furia: “hubiese sido deseable que el año 2021 no se hubiese dejado que el tipo de cambio llegue a S/4.13, porque eso impacta en la inflación”.

La respuesta no se hizo esperar. El congresista Carlos Anderson reveló que el ministro sufría del séptimo pecado capital: “El señor Burneo siempre ha tenido… envidia del señor Julio Velarde. Siempre ha querido ser presidente del BCR”, mientras que Waldo Mendoza, con más calma aconsejó: “el BCR eleva la tasa para bajar la demanda agregada y contener así la inflación. El método es recesivo, pero es el único eficaz. El MEF anuncia una política fiscal expansiva que elevará la demanda agregada. Ojo, la inflación alta puede demorar en descender”.

Mientras que el reggaetón reza “Me tienen envidia no te olvidé lo que dice la Biblia”, las Culisueltas cantan “La envidia mata”, claro que la cura cristiana: contra la envidia, caridad, debe practicarse con los ahorros, y si bien no especifica si abarca la hacienda pública, habría que estar precavido, no vaya a ser que un ministro penitente intenta practicarla regalando a manos llenas recursos del tesoro con el anunciado “Gran Plan de Reactivación”.

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