La acobardada sociedad peruana

La acobardada sociedad peruana

Daría la impresión de que la inmensa mayoría de los peruanos -empezando por los estratos A y B de la población y terminando en nuestra incalificable ralea política- no entendiesen que lo que, hace un año, está en gravísimo peligro en nuestra nación es nada menos que la permanencia de la democracia; la continuidad de las libertades; la vigencia de la educación, la salud y la propiedad privada; la validez del emprendimiento particular, etc. El Perú está al borde de un profundísimo precipicio, donde le aguardan los demonios de la más extrema, destructiva izquierda que intenta transformar -a punta de amenazas- el modelo occidental de vida de los peruanos. Empezando por eliminar toda propiedad privada, como bandera de partida para luego empezar a fulminar los demás derechos del hombre. Fundamentalmente, los de las libertades individuales reconocidas universalmente por la ONU. Sin embargo, el presuntamente brioso sector privado peruano -¡que falta hace contar con dirigentes como aquel recordado, valeroso, auténtico empresario Raimundo Duarte, entonces presidente de la Sociedad Nacional de Industrias!- que, sin retaceos, se plantó frente al tirano Velasco Alvarado. Ahora en cambio, este gremio -y en la práctica todos los demás, que presuntamente representan aquello que antaño se denominaban las fuerzas vivas del Perú- naufragan en la vergüenza de su cobardía, marcados por su silencio e inacción, favoreciendo con ello al tiranuelo de Chota que, a toda hora, hace lo que le da la gana. ¡Incluso el empresariado peruano del tercer milenio hay momentos en que hasta aplaude sumisamente a Castillo!

Asistimos a lo que podrían ser los últimos meses de un Perú en libertad, tal como lo han conocido las generaciones de nuestros antepasados. Ellos heredaron un país ecuménico, aunque dividido, legado por los libertadores, al que sucesivas generaciones han venido modernizando. Hasta que en la década pasada, obtuvo el reconocimiento internacional. Pero todo aquello desaparecerá si permitimos que los partidarios de Castillo -y su cleptocrática organización criminal asociada a los cerrones, bermejos, bellidos, etc., simpatizantes del senderismo- permanezcan en el poder. Esta gavilla, amable lector, es la que, so pretexto de haber ganado unos comicios más que dolosos -que la izquierda califica de “triunfo democrático”- busca adueñarse del Perú aprovechándose de la medrosa sociedad peruana del siglo XXI. ¡Lo que no consiguieron con su mortífero ataque terrorista, ahora los amigos del régimen Castillo buscan imponerlo, tras ese falsario “sistema democrático” inventado por el neo marxismo post Muro de Berlín que comandan el Foro de Sao Paulo y su anexo Grupo de Puebla, entes inventados por Castro, Lula, Evo, etc., para manipular a gobernantes títeres, como este falso sindicalista apellidado Castillo!

Si los peruanos en general -con más razón los profesionales y los políticos- son incapaces de entender la coyuntura que tienen delante suyo, será porque prefieren la cobardía comodona antes que verse privados en su Libertad y propiedad. La historia atestiguará semejante traición y los nombres de mucha gente que se acobardó en un momento tan serio para la patria quedarían registrados en los anales. ¡Vacancia ya! ¡Pónganse los pantalones, congresistas!

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