Estos días de agitación y efervescencia política son para reflexionar. Soy de los que repiten una y otra vez que los impulsos no llevan generalmente a nada bueno. Los impulsos son reacciones impensadas y que sólo hacen engrandecer las crisis que pueden generase. Si bien las reacciones deben ser inmediatas cuando surge una crisis, éstas no tienen porque ser impulsivas.
El impulso se centra como una reacción que mira a un objetivo generalmente inmediato, pero una crisis por lo general no abre una sino muchas a la misma vez. Pensemos en un terremoto; cuando sentimos el movimiento de la tierra el impulso te hace salir corriendo por temor al morir y cuando sales lo que te mató no fue el terremoto sino la pared de la casa tu vecino. Eso pasa en las crisis políticas, si reaccionamos con el impulso lo que podría matarte son los efectos generados por la crisis, mas no la propia crisis.
Por eso hay que tener en cuenta a Winston Churchill cuando decía “la guerra te mata una vez, pero la política puede matarte muchas veces” y tiene razón porque al enemigo en política jamás lo podrás matar hasta que no muera fisicamente; tu enemigo seguirá siendolo hasta que llegue a la tumba.
Los que hacen política usan los medios de comunicación y las redes, para establecer la contrastación entre “buenos y malos” “héroes y villanos” con el propósito que la opinión pública se divida generando confrontaciones. El tema está que la rivalidad, que es generada por las discusiones, va impidiendo que la sociedad pierda la brújula en los problemas principales y da paso a la realidad que nos pintan los políticos y los medios de comunicación. Los medios de comunicación y los efectos que generan en las redes sociales, nos encuadran la noticia y las personas solo discutimos lo que está en ese encuadre.
Por esa razón, antes que veamos lo que sucede en la tv, leamos la prensa, escuchemos la radio o miremos las redes sociales, lo primero que debemos ver es nuestro entorno para clarificarnos en nuestros verdaderos problemas y no en las realidades que en poco tiempo se convertirán en anecdotas. No olvidemos que los medios quieren que “consumamos” sus noticias ya que están ligados a la publicidad que es su sósten económico.
La agenda de los políticos es una y la de las personas comunes es otra.