El primer efecto que me genera al oír las ofertas electorales de los candidatos caviares es una sonrisa. No tengo dudas que sus mensajes están dirigidos a un sector minoritario de la sociedad: la educación con el enfoque de género, el lenguaje inclusivo deformador del idioma, el Tratado de Escazú, la eutanasia, entre otros temas, nos demuestran que ellos le hablan a un sector privilegiado de la sociedad donde sus prioridades no están relacionadas con las necesidades básicas de la inmensa mayoría de los peruanos.
La agenda electoral surrealista dirigida a “niños-jóvenes bien” de los sectores socioeconómicos a y b, son de saque excluyentes para quienes aún no tienen la posibilidad de contar con educación, vivienda digna, agua potable, desagüe, pistas y veredas. Si a ello le agregamos que los sectores caviares exigen más ciclovías, claro está que esas ofertas no están dirigidas para los sectores más deprimidos del Perú.
La definición de “caviar” justamente involucra a aquellos que se autodenominan de izquierda pero que en realidad tienen una vida acomodada, por lo que en el fondo pretenden mejorar sus condiciones de vida olvidándose de los sectores carentes de las comodidades que ellos tienen.
Quizás ese discurso poco “inclusivo” donde los mensajes están dirigidos a las personas acomodadas y que ya han superado el nivel de pobreza, no necesariamente por su esfuerzo, sino por el esfuerzo de sus padres o abuelos, es lo que ha generado que los candidatos caviares estén pesimamente posicionados en las preferencias electorales.
La agenda de la gente más necesitada no está en el “todes”, “nosotres” y menos en “les amigues”, que más que otra cosa imposibilitan la buena comunicación, sino en aspectos más reales como el empleo y la generación de oportunidades para el crecimiento personal, lo que me hace pensar que los caviares son mas excluyentes que cualquiera.
La inclusión, si de eso se trata, es considerar a los sectores sociales que no han tenido acceso a la satisfacción de las necesidades básicas por la falta de un crecimiento económico sostenido, porque los funcionarios que manejan el Estado, últimamente caviares, han sido incapaces de crear las condiciones para que la empresa, sea del tamaño que fuera, puedan mantenerse en una estabilidad permanente.
La ideología caviar sólo está en la cabeza de quienes la profesan sin un sustento realista ni integrador.