Hace pocos días, los peruanos hemos sido remecidos con la noticia de que el Ministerio de Cultura decidió auspiciar la promoción y divulgación de la película “Hugo Blanco. Río Profundo”, para lo cual ha destinado la suma de S/119,322 -vía un premio a dicha filmación- a fin de que este “pseudo documental”, sea exhibido, y promocionado en el país. Esta decisión política del Gobierno -no solo del Ministerio de Cultura- ha producido una gran indignación entre quienes conocen la verdadera historia de Hugo Blanco Galdós. Basta recordar que entre los policías víctimas del levantamiento de este subversivo en el Cusco en 1962, está el caso del Guardia Civil, Hernán Briceño, quien luego de haber recibido dos balazos, y estar gravemente herido, Hugo Blanco le dio muerte, destrozándole la cabeza con una barreta. Esa producción fílmica es una apología de ese terrorista.

Y digo “pseudo documental”, porque para ser considerado como tal, tiene que estar basado por definición en hechos necesariamente ciertos, lo que no ocurre con este film, por tanto no es un documental, sino una ficción histórica, con un propósito político.

Un primer objetivo de esta decisión política sería probablemente crear una “cortina de humo”, que provoque una gran indignación en el país -como ha ocurrido- a fin de que la opinión pública, crispada por el tema de Hugo Blanco, distraiga su crítica acerca del problema sanitario. Pero aquella no podría hacer olvidar jamás, el inmenso malestar creciente que existe en la población, por el funesto manejo del problema del Covid-19 de parte del gobierno, lo que nos ha llevado a ser el sexto país del mundo en número de enfermos, y con una cantidad creciente de muertos.

Un segundo objetivo estaría vinculado con el escenario político de las próximas elecciones del 2021, para la cual los izquierdistas necesitan un “paradigma” -aunque sea inventado-, a quien puedan invocar como referente, del espíritu de justicia social, y de honestidad; y por no tener a nadie, han optado irónicamente por este terrorista.

Pero es evidente que esto no les está funcionando, porque si bien la indignación por este intento de glorificar a un delincuente ha sido enorme, nadie podría olvidar lo que los ciudadanos de este país venimos sufriendo en exceso, por la incapacidad de este gobierno y de su entorno izquierdista, con el problema del Covid-19.

Pocas veces ha habido tantos y tan duros pronunciamientos de civiles, militares y policías en retiro, que incluye en estos últimos a los ex altos mandos de estas instituciones, contra una decisión del gobierno, como en esta oportunidad, por el chapucero intento de manipulación de la población, que hasta hace poco ha sido crédula, pero estos últimas sucesos habrían producido el efecto de que la gente se percate que hemos estado viviendo un desgobierno en el país, que nos ha llevado al mayor fracaso, no solo de salud, sino económico, desde la guerra con Chile.