Un cambio de congresistas no garantiza que tengamos un mejor Congreso, ya que su organización y procedimientos resultan trasnochados para los retos que impone la sociedad del siglo XXI. Su organización es anticuada y pesada para procesar las funciones de legislar, representar, controlar y fiscalizar.

En el plano legislativo, el parlamento complementario que está en funciones desde el 17 de marzo del 2019 hasta enero de 2021 aprobó 92 leyes; 11 fueron dispensadas de comisiones, quedando un total de 81 leyes que fueron estudiadas por ellas, pero no por todas ya que hay 8 comisiones que no han generado ninguna ley.

Tener 24 comisiones para estudio de los proyectos de ley no garantiza una buena labor legislativa. El número excesivo de comisiones entorpece la labor del Congreso, por cuanto cada una necesita integrantes, que muchas veces no asisten porque ya están en otras comisiones, dedicarle tiempo a la carga procesal legislativa, entre otros aspectos. A ello sumémosle el tiempo para escuchar a los ministros, y funcionarios del gobierno que durante el presente Congreso llegaron a 719, sin contar a otros invitados que fueron 277. Es decir, el exceso de Comisiones dispersa el esfuerzo en recursos humanos y económicos.

En la actual campaña electoral los medios de comunicación enfocan el debate a las iniciativas o propuestas de los candidatos cuando ese no es el problema; hoy hay mas de 6 mil proyectos de ley presentados y muchos de ellos no llegarán a tener un dictamen y serán archivados.

Uno de los principales problemas del parlamento es su organización. Tener comisiones sin razón de ser cuando otras pueden absorber sus funciones. Diseñar una estrategia para canalizar las demandas ciudadanas para fortalecer la función de representación y generar confianza, son solo algunas de las reformas que el parlamento necesita.

El Parlamento es como la arena movediza; cada cinco años ingresan los congresistas a esa arena llamada Congreso, mientras caminan en ellas, los procedimientos, órganos congresales y todo lo que conlleva, van absorbiéndolos hasta desaparecerlos.

El problema no está en quien tiene mejores ideas para presentar proyectos de ley que solo incrementan los archivos congresales, el tema está es tener una nueva organización parlamentaria; ágil, eficaz, eficiente y transparente que permita procesar las expectativas de la población.

Los parlamentos modernos no son máquinas para hacer leyes. La modernización de los parlamentos está enfocada en recuperar la confianza y representar mejor a las personas.