En setiembre de 1978 se celebró la “Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud (APS)”, realizada en Alma Ata – URSS, denominada también “Declaración de Alma Ata”. Este documento matriz plantea la alianza entre los gobiernos, el personal de salud y la comunidad, con el fin de contribuir a resolver los problemas de salud de los países y del mundo. Más allá de ello el gran legado es considerar la APS como la estrategia fundamental de una política de estado en salud, y no solamente un conjunto de acciones.

La APS se orienta a resolver los principales problemas de salud de la comunidad, a través de actividades de promoción de la salud y prevención de las enfermedades, así como su tratamiento y rehabilitación; abarca los ámbitos local, regional y nacional, y todos los establecimientos de salud, de menor o mayor complejidad, a nivel nacional.

Los errores de interpretación de este concepto primigenio se dieron desde un inicio y el Perú no fue la excepción, esta situación la vivimos y observamos hasta nuestros días. El médico peruano David Tejada de Rivero, en esa época subdirector de la Organización Mundial de Salud (OMS), como impulsor del encuentro y de la Declaración de Alma Ata, ha reconocido las grandes distorsiones que se ha dado a la APS en diferentes países del mundo. El mayor error es considerar la APS como equivalente a Primer Nivel de Atención, nada más alejado del espíritu de la “Declaración de Alma Ata”, llegando a la conclusión que, en vez de Atención Primaria de Salud, debió denominarse Cuidado Integral de la Salud, concepto más integrador y participativo.

La APS es una perfecta estrategia para enfrentar a la covid-19. Se pueden integrar un conjunto de actividades como son las promoción y prevención en la población. Tenemos un año del estado de emergencia nacional, y hay mucho desconocimiento sobre las medidas de prevención de la covid-19 en la población, así como un deficiente seguimiento y vigilancia de la enfermedad. El sector educación ha sido el gran ausente sobre todo en sectores sociales más pobres.

La APS tiene una dimensión multisectorial. Además de los sectores sanitario y educativo, involucra todos los sectores y actividades relacionadas al desarrollo nacional y comunitario, en particular el medio ambiente, el saneamiento básico, la vivienda, la alimentación, las actividades agropecuarias, la industria, las obras públicas, las comunicaciones. Se requiere de un comando de gestión multisectorial para enfrentar a la covid-19, que permita integrar acciones provenientes de los diferentes sectores que deben ser coordinadas. Hasta ahora vivimos “la desorganización organizada” y consecuencia de ello el gasto inútil que nos descapitaliza como estado… empobreciendo, enfermando y matando a más peruanos.